Y si hay que hacerlo en estos
menesteres se pelea con todas las armas disponibles con las bocas con las
conchas y el culo si lo piden los que lo pidan así sean púberes vírgenes para
ellas las damas dejaron de ser damas después de la quema de Asunción antes y
después que los oficiales de la alianza limpiaran la ciudad de traicioneros
arrasando con todo de dignidades y de patrimonios de las familias más
acaudaladas, limpiezas hicieron los propios limpiezas hicieron los invasores,
esos mismos soldados los propios que se distinguirán con el uniforme pero que
son tan roñosos y zaparrastrosos como los otros, que masticando la comida de
mierda que se meten todavía y eructando vienen a manosear a la señora que no es
más una señora que dejó de serlo desde el momento que el marido no ha vuelto
porque decidió quedarse en la aldea donde Mitre le da y les da asilo a cambio
de información de los paraguayos, ella que no es más un hembra llena de guaguas
y de ganas en la flore de la edad así que los jóvenes cabo sabrán reconocerla
por el olfato lo que ella quiere lo que puede estar queriendo, ya no es más ni
residenta ni dama de honor ni la honorable que fuera cuando la atendió al juez
de paz de la que fue la ciudad de la Encarnación don Escolástico Garcete flor
de juez de paz hijo de puta más que juez de paz un letrado vendido a la causa
del brigadier y de todas las patriadas de as patriotas que van quedando para
mantener los pueblos desvastados, esas son las residentas no como ella acusada
de traición como su marido, y el amanuense y los tres policianos, quienes la
sacaron a ella a la dueña de casa y a sus hijos criaturas entonces cuando las
sacaron a la fuerza sin contemplaciones y cerraron las puertas como para que queden
inviolables y se incautaron las llaves procedieron a lacrarlas y sellarlas una
por una y se dispuso la conducción de toda la familia al puerto y se fueron
encaminado en fila india primero después de la señora Constancia que era la
mayor seguida por Eduardo y Héctor Francisco la madre de todos ellos con
Concepción la criada dama de compañía todos marchando llorando amargamente, los
policianos por detrás apresurando la marcha mientras como los días de quermeses
los vecinos salen los dueños de las casas a informarse de los llantos que
escuchan sin meterse porque si se meten caen en las mismas partidas vecinos
pacíficos que se encuentran con un cuadró lastimoso que los hace estremecer y
prorrumpir también en desesperados llantos presagiando desde ya la triste
suerte deparada a esta distinguida familia víctimas inocentes del implacable
odio del Caraí, de mariscal de los soldados de los tristes y de los muertos, de
las calaveras que están sembradas por el camino fuera de los camposantos,
rechazada hasta por el obispo Palacios y el general Barrios que piden que la
señora sea sometida a torturas para arrancarle respuestas afirmativas a las
preguntas del interrogatorio con propias manos y castigos corporales.

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