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Thursday, August 22, 2013

Abolengos rima linajes.



Después de Pehuajó donde mataron a lonjazos a varios campesinos y policianos desleales de altas alcurnias provenientes de los grupos indecentes de las orillas de las ciudades distinguidas, que terminaron desangrados, después de Piribebuy donde murieron cientos de docenas de niños seguidos de cerca por sus madres aguerridas y valientes desesperadas madres guerreras de un día para otro sin avisos previos, después de Tuyutí y de Ytororó después de las largas jornadas de Humaitá después de Villa Rica y las muestras con botones que sobran de muestras que lentamente se va perdiendo eso que algunos siguen llamando la guerra por unas cuestiones de tamaños de unos contra otros, en el campamento de Espadín donde resisten los paraguayos de los embates de los brasileños con los otros traicioneros de los uruguayos y los de la aldea, los brutos de los soldados y los brutos de los oficiales que también se meten en los mismos líos, no distinguen las categorías de la damas que tienen cautivas si ellas son de abolengo si ellas tienen sus linajes o no los tienen y son criadas comunes sirvientas, damas de compañías, ahí no les importa y entran dentro de la categoría del género con un par de tetas y buenas caderas o piernas o predisposiciones, de ellos y ellas que están por ahí en esas playas asquerosas donde se levantan las carpas las chozas en las bajadas al río, por ahí en esas aguas dulces inmundas de las playas las musas se higienizan como pueden y controlan sus mugres y bajezas y algunas de ellas los menesteres lejos de sus menarquías, controlan sus sangrados cagan y se alimentan con lo que siembran con lo que ellas mismas cosechan controladas por los mismos solados y oficiales que las controlan las destinadas penan sus destinos sin porvenires a la espera de los partes de los jueces de Asunción que a veces son documentos fraguados por ordenes anónimas que después todos salen a decir que fueron del mariscal o de su consorte la mariscala, para ajusticiarlas u obligarlas a que se alimenten con carroña con los animales que se mueren antes que se descompongan que para eso son más sanguinarios los hombres que los descarnan y los trocean y ponen en las ollas los pedazos para hacer los guisos los estofados y de vez en cuando los pucheros, que después comen todos en Espadín ese campamento de rejuntados en esta guerra que es larga y que dura como las penitencias que dan los curas cuando los pecadores son muy pecadores.

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