Nadie se anima en Asunción a
poner la cara cuando hay que condenarlas cuando hay que decidir mandarlas como
destinadas a esos lugares donde se las manda para que los soldados las estén
siguiendo todo el día con sus vista fija en los movimientos de sus cuerpos
sensuales imaginando las voluptuosidades de sus cuerpos escondidos debajo de
esos batones ordinarios y anchos de lona con
las que las tienen mientras la retienen cautivas hasta que vienen las
ordenes de lo que hay que hacer, cuando se las manda a esos lugares donde todos
saben que los soldados más buenos las tocan todo el día por todos lados las
agarran en rincones para recorrer con sus mugrientas manos sus muslos sus
pechos apenas cubiertos sin corpiños, nadie se anima en Asunción ni en Villa
Rica para hacerse cargo de las ordenes que todas llevan al mariscal o a la
mariscala cuando todo parece que ellos no saben nada, nadie se anima a mirarles
la caras a estas mujeres de abolengo venidas a menos por la guerra de la
alianza, que de la noche a la mañana tuvieron que abandonar el confort en el
que vivían por esas mugrientas pocilgas donde las tienen a expensas de esas
ratas calentonas de los hombres que las vigilan y de las pestes del cólera y la
fiebre amarilla que son comunes en todos los campamentos, nadie se anima a
poner la cara con ellas así que patriotas o traicioneras ellas ven la cara de
poco, las ordenes se dan a sus espaldas a mellas les informan los cabos a los
sumo unos sargentos de menor rango y las mueven de noche destino por destino,
nadie se anima dicen que ni siquiera el mariscal Solano López ni su mariscala
doña Elisa, porque en desgracia por ahora culpa de los traicioneros de sus maridos
que responden a los brasileños o a los hombres de mitre, en desgracia o en
gracias, al final son mujeres y si son acusadas de traidoras con argucias de
hembras viperinas pueden pasar sin más a patriotas en esta guerra donde los
términos cambian a cada rato porque además de ser de los militares que están
para matar o morir también andan en el medio los políticos que ni matan ni se
mueren de una sola vuelta.

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