Se está muriendo, quién le habrá
dicho esas cosas a Toribia de los Santos de Sosa se preguntan sus compañeras de
penurias las otras cautivas, creerse eso que manteniendo abiertos los ojos por
ese solo hecho de mantenerse sin parpadear demasiado no vaya a ser que queden
cerrados gracias a la fatiga que tiene como la fatiga de las demás cautivas, no
se va a morir, que se quedará en este bulevar qu hay entre la vida y la muerte,
que se morirá después pero no mientras esté despierta, se pasan de unas a otras
entre ellas mientras caminan las cuatro leguas por día que son obligatorias,
viniendo de ningún lado yendo a ningún lado esas ordenes las habrá dado la
mariscala, quién le habrá metido esa idea que manteniéndose despierta no se
moriría, que no pasará de la vida a la muerte, que no la darán por muerta que
es lo que dice en medio de los delirios de los vómitos en medio de las
convulsiones que está teniendo con la fiebre amarilla que le contagiaron los
mismos soldados que la violaron en todo el camino, esos sucios que además de
sexo pedían caricias y esa cosas asquerosas, quién le habrá dicho que mientras
entre la luz mientras un haz de luz se filtre por la rendija de sus débiles
párpados Toribia se sentirá viva eso es lo que les dice a las otras en sus
delirios moribunda en el trayecto entre Humaitá y Caá Pucú, rumbo a Tacuara,
quién le habrá dicho todas esas cosas a esta pobre cristiana con la mala suerte
de venirse a morir por acá, en territorio paraguayo culpa del mariscal que por
pelearse con el otro que comanda la aldea y el ejército de la aldea, el mismo
que prohibió su paso por territorio de sus jurisdicciones, se desquita con
ellas dando las ordenes que dio que como, que habrán sido que como se trata de
damas de la sociedad correntina, de las que están criadas para casarse con exitosos oficiales, que no las hagan sufrir demasiado
pero que tampoco anden con contemplaciones ridículas porque los maridos son una
mierda que hacen negocios con las guerras, aprovechando que son militares les
venden caballos y armas al ejército de esa republiquita, quién le habrá dicho a
Toribia de los Santos de Sosa que si se queda despierta no se va a morir esas
son cosas de la chusma y de los indecentes de la orilla que creen en todas esas
brujerías ella, que es devota de la virgencita de la merced y eso sí a ella le
podría pedir que la alivie de todas la convulsiones del agua que pierde por
minutos porque se deshidrata y de las arcadas que da, todas que son parecidas a
las arcadas que les dan a las embarazadas, mala suerte.

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