Desde Asunción donde llegaron los
primeros días de sus calvarios, largo camino comenzaron como buenas damas de la
sociedad decente en la que viven ese jueves santo ellas andaban en los
menesteres del recogimiento de la pascua que la gente ignorante desconoce,
desde Asunción a Humaitá como buenas damas de la sociedad las pillaron distraídas
cuando fueron pasando los días descalzas insinuantes las ropas desgarradas lo
mismo se las llevaron esas bestias que tomaron la ciudad, porque cuentan los
baqueanos que el general López se puso como loco cuando le vinieron a avisar
que Mitre no lo dejaría pasar por esa provincia de la aldea que le quedaba de
paso a la banda oriental, desde Asunción a Humaitá desde Humaitá a Tacuara,
todo un amigo el de la aldea después de lo que hicieron por él en sus causas
antes que llegaran esas noticias llegaron los informantes con la novedad que el
otro con un representante de Pedro segundo ya habían firmado con los ingleses
los papeles para conseguir la plata para la guerra, que es una plata que
aclararon que les prestan a ellos y no a esos que es donde viven, desde
Asunción a Humaitá desde Humaitá a Tacuara desde Tacuara a Caá Pucú, como
buenas damas de la sociedad anduvieron en babias y chismosas divulgando
información y porque sus respetables maridos escaparon para que el mariscal no
los metiera en calabozo entonces, y ya tenía las noticias que se encontraban a
resguardo sin sospechar que ellas mismas serían tomadas cautivas, prisioneras
de buenas tetas condenadas de buenas caderas, para reforzar el espíritu de la
tropa aunque los contactos sean visuales buena mercadería para mezclar con lo
desatendidos soldados paraguayos, desde Asunción a Humaitá desde Humaitá a
Tacuara desde Tacuara a Caá Pucú de Caá Pucú a Quindí, fueron obedeciendo de un
lado para otro trabajando con sus propias manos las huertas a rastras algunas
de sus guaguas, como buenas damas de la sociedad decente que son no se dieron
ni cuenta de sus dramas, desde Asunción a Humaitá desde Humaitá a Tacuara desde
Tacuara a Caá Pucú de Caá Pucú a Quindí desde Quindí a Itacuribí, anduvieron
chismoseando que lo mismo ellas seguirán contando que soldados del brigadier
mataron a los pobres indios esos inocentes matacos vendiendo leña en las calles
de la ciudad tomada a ellas no les habrá constado quiénes son los que lo
hicieron pero ellas lo mismo lo divulgarán, desde Asunción a Humaitá desde
Humaitá a Tacuara desde Tacuara a Caá Pucú de Caá Pucú a Quindí desde Quindí a
Itacuribí desde Itacuribí a Ajó desde Ajó a Villa Rica desde Villa Rica a
Asunción, devotas todas de Nuestra Señora de la Merced todas juntas antes de
volver donde no las esperan van a decirle a la virgencita que volvieron y que
esperarán como esperaron el milagro que se hizo gracias a la luz de la graciosa
señora.

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