La mariscala no tiene problemas
con eso de acompañar a su marido Solano López que vive y reina en la campaña
luchando con los enemigos de afuera de la triple alianza y de adentro que hay más alianzas que afuera
todos enredos y traiciones, y es mucho lo que tiene con las defensas los arsenales los otros
puntos del territorio por donde atacan, la señora Elisa lo acompaña pero al
mismo tiempo se ocupa de sus cosas por eso es que se pasa los días enteros
dando órdenes para las residentas y las destinadas con eso lo ayuda para que no
anden diciendo que él se mete con las mujeres que sí lo hace mandando las
ejecuciones de los oficiales que son los maridos los traicioneros, así que en
medio de los combates se pasa organizando procesiones y rezos con partes de las
tropas, en las tiendas de los hospitales y las fiestas patronales de los
pueblitos cercanos donde se adoran a la virgen y a su hijo Jesucristo y a San
Carlos de Borromeo en Humaitá en esa iglesia que se hizo por el arquitecto
húngaro amigo de su marido, ese santo de Trento a quien se encomiendan cuando
los correntinos con órdenes que vienen directamente de la aldea quieren entrar
en tierra paraguaya con los indios guaycurúes que son muy sanguinarios y están
vendidos a las fuerzas invasoras, la mariscala no tiene problema menos cuando
el brigadier se pone a dormir sus siestas largas los días que no hay bombardeos
en los murallones que dan al río, ella aprovecha para preparar veladas donde
por lo menos se distraen escuchan música sacra y se enteran de paso de otras
intrigas así controlan lo que se les escapa de otras formas de sus oficiales y
magistrados.

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