Vinieron los festejos con los
excesos, las guerras no quieren decir que se acaben las bromas el buen humor las carcajadas los soldados levantan los ánimos con los toques de las bandas y se entusiasman con las quermeses y los parate para honrar a los santos y a los arcángeles, vinieron los banquetes y vinieron las libaciones en masa con los fondos públicos se ordenaron sacrificios de animales de primera que se asaron en estacas que se colocaron alrededor de los fogones, en las calles y en los salones y en las mansiones los cocineros trabajaron más que otras veces, se siguieron al pié de la letra los dispendios dispuestos por el brigadier o
por su consorte doña Elisa, después de Mato Grosso en Asunción se organizaron
fastuosas fiestas la batalla fue importante y la victoria aún más con gente
exultante y paraguayos orgullosos llenando las calles de cintas de papeles y
telas de colores, rojos azules fuertes y blancos festejando la victoria sobre
esos intrusos de los brasileños que quieren hacer negocios con tierras que no
les corresponden, después de esa victoria y los festejos, algún día comenzaron a llegar, vinieron las derrotas
y los calvarios y los exilios dentro del propio exilio en territorio propio yendo y viniendo cansada la Basilia que ha tenido que resignarse a que le quitaron los
siete hijos, en esta guerra larga en el tiempo arrastrando el drama de ir cuidando sus hijos para ir viendo cómo caen bajo el fuego del enemigo, uno por uno por cada una de las derrotas que sufrieron entre
Asunción donde ya no hay festejos solo martirios y Humaitá allá donde quedaron
los tres últimos niños reclutados por los brutos oficiales a falta de hombres
hechos y derechos, al pie de los paredones bombardeados desde el río paredones en los que las
esquirlas quedan incrustadas como torpes adornos en el adobe.

No comments:
Post a Comment