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Sunday, August 04, 2013

Cuentos rima cruentos.


No fueron las historias del mambrú, ni las leyendas que ella misma escuchó del emperador Napoleón en sus campañas, ni las que sus maestros le enseñaron a leer del Miguel de Cervantes Saavedra del Cid Campeador o del propio rey Arturo, no fueron esos mismos cuentos aventuras increíbles más benignas que estos combates cruentos, sanguinarios y sangrientos, le entró cargo de conciencia a Elisa cuando ocurrió lo de su marido y su hijo, ejecutados sin piedad por ordenes del duque de Orleans y como viene ocurriendo en forma indirecta consentido por el desgarbado general de la aldea amigo de Sarmiento, en combates muertos como mueren los héroes paraguayos sin rendirse ni rendir sus medallas a invasores menos a estos traicioneros de la triple alianza que los combaten mandados por los lores influyentes sin decirlo, le entró cargo de conciencia de la infinidad de veces cuando el otro era un niño, que ella le relataba las historias incompletas de sus familiares oficiales de Nelson en Trafalgar, de sus parientes que fueron obispos influyentes en Roma y magistrados en las cortes irlandesas, de sus parientes maternos valerosos y valiosos soldados irlandeses que lucharon a las ordenes del osado corsario contra franceses y españoles piratas por esos mares de la corona y el imperio, lo que no le habrá interesado al niño en ninguna de las veces a su atento párvulo, al menos no le habrá prestado la misma atención como se ve que le prestó atención a las veces que le habrá repetido, que los oficiales de verdad nunca se rinden ante el enemigo, que es preferible la muerte a la mancha del honor que viene después de claudicar en los combates, se ve que Panchito le sacó copiadas todas estas partes de los relatos que Elisa le hizo una y otra vez en otros tiempos más felices cuando se los contaba para que se durmiera imaginando aventuras más victoriosas que esta masacre este derramadero de sangre paraguaya en Cerro Corá, le entró cargo de conciencia a Elisa mientras contuvo sus lágrimas, gritando a los bárbaros de la alianza que se vayan, haciendo valer sus inmunidades de extranjera reclamando sus derechos de hembra y de madre para recuperar los cuerpos de sus seres queridos y darles cristiana sepultura.


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