No fueron las historias del
mambrú, ni las leyendas que ella misma escuchó del emperador Napoleón en sus
campañas, ni las que sus maestros le enseñaron a leer del Miguel de Cervantes
Saavedra del Cid Campeador o del propio rey Arturo, no fueron esos mismos
cuentos aventuras increíbles más benignas que estos combates cruentos,
sanguinarios y sangrientos, le entró cargo de conciencia a Elisa cuando ocurrió
lo de su marido y su hijo, ejecutados sin piedad por ordenes del duque de
Orleans y como viene ocurriendo en forma indirecta consentido por el desgarbado
general de la aldea amigo de Sarmiento, en combates muertos como mueren los
héroes paraguayos sin rendirse ni rendir sus medallas a invasores menos a estos
traicioneros de la triple alianza que los combaten mandados por los lores
influyentes sin decirlo, le entró cargo de conciencia de la infinidad de veces cuando
el otro era un niño, que ella le relataba las historias incompletas de sus
familiares oficiales de Nelson en Trafalgar, de sus parientes que fueron
obispos influyentes en Roma y magistrados en las cortes irlandesas, de sus
parientes maternos valerosos y valiosos soldados irlandeses que lucharon a las
ordenes del osado corsario contra franceses y españoles piratas por esos mares
de la corona y el imperio, lo que no le habrá interesado al niño en ninguna de
las veces a su atento párvulo, al menos no le habrá prestado la misma atención como
se ve que le prestó atención a las veces que le habrá repetido, que los
oficiales de verdad nunca se rinden ante el enemigo, que es preferible la
muerte a la mancha del honor que viene después de claudicar en los combates, se
ve que Panchito le sacó copiadas todas estas partes de los relatos que Elisa le
hizo una y otra vez en otros tiempos más felices cuando se los contaba para que
se durmiera imaginando aventuras más victoriosas que esta masacre este
derramadero de sangre paraguaya en Cerro Corá, le entró cargo de conciencia a
Elisa mientras contuvo sus lágrimas, gritando a los bárbaros de la alianza que
se vayan, haciendo valer sus inmunidades de extranjera reclamando sus derechos
de hembra y de madre para recuperar los cuerpos de sus seres queridos y darles
cristiana sepultura.

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