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Tuesday, August 06, 2013

Caballero rima caballo.



No hay estandartes ni marchas que toquen los trompetas y los tambores de las fuerzas en cuenta de las fuerzas que sacan las propias fuerzas defendiendo sus banderas, por más que fueron cinco veces más que ellos, por más que fueron cinco mil los otros y ellos apenas mil, sumas que suman seis mil caballos pastando y bebiendo en las inmediaciones de los estuarios y los pantanos cercanos, los paraguayos ganaron perdiendo en la laguna hermosa la noche de Tatayibá en los días en los que anduvieron haciendo las defensas por Humaitá, los combates se fueron extendiendo sin cesar en el tiempo, no hay diplomacias ni armisticios que se firmen por los que puedan esperar que la inútil guerra se termine, al contrario los días que pasan son días de enfrentamientos peores, ganaron perdiendo desmantelaron la caballería de los otros con su propia caballería en un combate de sombras más que en un combate de hombres, como si fuera un teatro de sombras chinescas en unas escaramuzas que fueron choques de sombras de caballos babeándose y resoplando, que de sombras de hombres gritando loas consignas de la patria, ganaron perdiendo por las mismas razones que las fuerzas de Caxias perdieron ganando en docenas de fogonazos que fueron y de puntadas de puntas de bayonetas puntudas brillando con los reflejos de la luna, por eso el mariscal Solano López sin muchos protocolos condecoró al coronel Caballero y a su leal sargento don Bernardino Castillo, y lo nombró igual que al otro valeroso combatiente de ese entrevero en el que quedaron unos quinientos compatriotas desangrados en el campo de batalla y unos doscientos de los soldados enemigos, perdieron pero ganaron.

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