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Monday, July 29, 2013

Ganadores rima perdedores.


Después de Curupaytí en los interminables sitios de Humaitá quedaron los tendales de muertos de heridos y de tocados en todos los sentidos de las palabras porque además de las bajas de la triple alianza y la de los propios paraguayos, de quienes ganaron en las escaramuzas para perder en las batallas en los combates de fondo, de quienes perdieron en entreveros menores para ganar en entreveros mayores, de todos los que quedaron tirados en las fosas de las trincheras que más que trincheras quedaron como tumbas improvisadas de milicianos que cayeron por decenas, que más que como tumbas improvisadas quedaron como charcos de aguadas infectadas con cadáveres flotando de despojos de hombres con uniformes diferentes, de brasileños de patricios de la aldea de uruguayos de paraguayos en contactos de ingrávidos como si se estuvieran tocando, como si se hubieran estado hermanando en sus destinos póstumos, con la excepción de los ingleses que prestaban las plata para todos estos entreveros, también se dieron de baja a los oficiales extranjeros especialmente esos veteranos rescatados de los ejércitos franceses que cobraban jornales más elevados que los oficiales locales por su habilidades en las batallas en los sitios ofensivos y defensivos, que después de los años en la cuña de Humaitá no sirvieron al final para ganar o perder para andar perdiendo o ganando comparados con los estragos del cólera la fiebre amarilla y las pestes, que corrieron en esos campos donde los paraguayos ganaron muchas batallas porque conocían más de esos mares de juncos y de calas de los pantanales que servían para esconderse y aparecer de repente atacando como los yacarés y todas las alimañas que superviven en esos tajamares, no sirvieron sus conocimientos de guerras que se acababan donde aparecían las inclemencias del tiempo como las lluvias el calor y lo mosquitos que son más efectivos que los cañones las tercerolas o las bayonetas que al final hicieron que ganaran los otros, lo mismo que los oficiales del almirante Tamandaré anduvieron pidiendo que Mitre dejara de meterse porque al final las partidas más grandes de soldados son las del emperador Pedro segundo.



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