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Tuesday, July 30, 2013

Cruces rima luces.


Tiyutí, Curupaytí, Piquisiry son como estaciones del vía crucis para Basilia y las demás mujeres que van detrás de los hombres no por ellos mismos, son más eso que batallas de la misma guerra de mierda que se va yendo con los años que pasan sin que se resuelva, no son épocas de andar persiguiéndolos como cuando fueron más jóvenes, sino porque se llevan a los niños de cualquier edad con tal que llenen espacios en los espacios cada vez más vacíos de los combates en los frentes de la larga y ancha frontera paraguaya, un vía crucis sembrado de cadáveres y calaveras que se pisan mientras caminan siguiendo a las fuerzas del ejército del mariscal que no van para ningún lado solo andan resistiendo, un vía crucis que se ilumina y se ensombrece en cada momento con las luces intermitentes de los bombardeos de los aliados, que son cientos que son miles que se meten por todos lados a pesar de las deserciones que tienen porque hay muy pocos que quieren pelear cuando caen en la cuenta que están peleando entre hermanos, en el calvario sembrado de errores y sangre como aquel por el que caminó el señor, pero ella y las otras mujeres en medio de los destellos de las explosiones de esas moles de plomo que cruzan el cielos de un lado a otro en los lugares de cada escaramuza donde ellas van detrás de sus niños apropiados por el ejército asustados y tentados por un plato de comida esa es la guerra del brigadier, un largo reguero de lamentos de lamentaciones de la pasión repetida una y otra vez de los hombres que no entienden que matarse por tierra y matar a los niños, es confirmar al demonio.  


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