Cada vez que juega su pupai
traído especialmente para él igual a otra media docena de modelos del mismo
juego que lo entretiene hasta el paroxismo, que se hizo comprar la Europa por
su ministro de gobierno y de relaciones exteriores el paraguayo Francisco
Solano López, en su tienda de campaña en donde pasa la mayor cantidad de sus tiempo
en esta guerra de mierda culpa de los traicioneros que lo rodean, o en su
mansión de Asunción, se acuerda de las decisiones más difíciles que toma desde
que Mitre le falló allá lejos en la aldea cuando le prohibió pasar por su
territorio para llegar a Uruguay a defender a los blancos, porque según lo que
dicen él está con los colorados que como los del imperio brasileño gobiernan para
y con los señores poderosos que negocian toneladas de café y tabaco en las
fronteras, Mitre está contra él todos están contra él que vino levantándose
solo sin que le prestaran libras esterlinas y que hizo escuelas y astilleros y
muchas obras parecidas le llenan la cabeza sus oficialidades, cada vez que
juega su pupai su juego preferido en donde sin decir nada con solo mirar le
gana a todos los oficiales por la derecha o por el revés el mariscal brigadier
del glorioso ejército guazú, sonríe de lo que asocia ese juego con las rarezas
en esta guerra de porquería, soldados de la aldea que desertan para unirse a
sus batallones, correntinos misioneros entrerrianos que prefieren que los maten
antes de hacer un disparo o de clavar un facón a uno de sus hermanos,
paraguayos que desertan o se van y se esconden en los montes porque cuanto más
larga se hace la guerra él ordena reclutar niños, porque con el reclutamiento
de niños vienen mujeres como la Benita o la María que por defender a sus
guaguas son capaces hasta de matar compatriotas que además en los frentes de
batalla lloran peor que ellas cuando hacen de lloronas en los sepelios, que por
todo eso tiene que ordenar como sucedió en Piribebuí y tantos otros frentes de
batalla que también las maten a ellas si los niños no resisten y caen con esos
maulas de los ejércitos de la triple alianza, una ficha se ensambla con otra
jugando, buscar las mitades con números de las fichas que se tiran en las mesas
que los otros busquen sus mitades, jugando de otras maneras, y de otras maneras
armando filas con las fichas paradas una detrás de otra para después darles un
golpecito y que se vayan cayendo a medida que una toca la siguiente y así hasta
la última, una ficha voltea la otra, igual que en los combates, cuando se
pierde y se gana, igual que las propiaciones cuando se hacen o no se hacen cuando se pierden y se ganan dominios que los amanuenses rápido certifican.

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