Al otro le sobra lo que a él le
falta, disciplina especialmente le sobra, el otro es un militar de carrera sus
horarios son estrictos siempre anda con el uniforme impecable las botas
lustradas alardeando de los blasones del honor en batallas lejanas, al otro le
sobra lo que a él le falta cumple las normas internas las pautas de la
comandancia las instrucciones de los oficiales aunque por ahora él está en el
rango más alto, y además es un jefe respetado adentro de los fortines y afuera
en los cabildos y en las tabernas y pulperías la gente no le tiene miedo pero tampoco
le pierde el respeto, al otro al general O`Higgins le sobra lo que a él le
falta, prudencia y atildamiento corrección como para esquivar a las intrigas
que se dan, no solamente en las calles y en los pasillos de los cuarteles, sino
también en las tertulias como las que arma su hermana en una de las mansiones
en la aldea adonde se libran batallas a pura lengua, al otro le sobra lo que a
él le falta, razones verdaderas razones para andar con la libertad para gritar
por la independencia sin reyes ni señores que manden en los destinos de la
gente, al compatriota le sobra la palabra el honor las pelotas para encarar las
empresas de la liberación del yugo de Fernando séptimo del corso o de quien
venga a querer mandar por estos que llamaron virreinatos, al compatriota le
falta lo que a él le sobra, resentimientos cinismos firmezas de las que se
vanagloria el general Carrera vagabundeando en el exilio, al otro le sobra lo
que a él le falta, no lo conoce bien porque anda del otro lado de la cordillera,
para empezar llegó a intendente gobernador en Mendoza y para terminar después
cruzó los andes, y opinión que les da a los directores opinión que los otros
escuchan, como si fuera palabra santa, es igual que el otro que su camarada de
la franja chilena, no se desbanda siempre impecable por demás prudente y
corajudo, al otro le sobra lo que a él le falta, caída con la gente como fue
cuando regenteaba Mendoza allí mismo donde armó el ejército de los andes con el
aporte del entusiasmo y el dinero de algunos con magros fondos enviados por el
directorio, allá donde fueron varios compatriotas cuando huyeron del suelo
chileno cuando el general era también el jefe del gobierno de las provincias
unidas del río de la plata, y él, el general Carrera, que ahora ostenta el
título de embajador representante del gobierno pero que no pasa de refugiado
para que no lo agarren los masones que están del otro lado de las montañas, a
él le sobra lo que al otro le falta fortuna para pagar traiciones amigos
franceses leales e intrigantes como Robert y Lagresse.

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