Un locro suculento rompiendo el
hervor en una enorme y negra cacerola eso era la aldea el día que José Miguel
se fugó a Montevideo, el hijo pródigo de una familia chilena de abolengo el
mayor de tres hermanos presuntuosos y de una hermana que lleva las batallas con
las intrigas y la lengua logró burlar a las custodias y desaparecerse de los
calabozos del retiro, desilusionado de algunos de sus conmilitones entusiasmado
con otros camaradas de armas traicioneros y leales patriotas y antipatria hay
de todo en la viña del señor más en la viña del señor el director Pueyrredón
con soldados descuidados que no se dieron cuenta de sus movimientos de
disfrazarse de peón pasar desapercibido y embarcarse a Montevideo, sopores y vapores
de los alimentos cortados algunos sumergidos en el caldo otros flotando en la
superficie de una cazuela de bronce con el fuego crepitante abajo, un locro
hirviendo eso era la aldea el día que el general Carrera, hombre de dotes
mayores simpático bien parecido, se fue a buscar los apoyos en el oriente a su
inmensa campaña de armar una milicia la milicia más grande jamás vista por
estos lados para vengarse de ese oprobioso de O´Higgins son cosas que no se
olvida y menos cosas que se hicieron no solamente en contra de él sino también en
contra de su extendida y unida familia, españoles partidarios de Enrique
séptimo españoles en contra de cualquier monarquía norteamericanos agrandados
porque los que quieren apoyos se van a buscarlos allá norteamericanos y también
interesados oportunistas ingleses aprovechando los ánimos para dejarlos a los
españoles en las colonias para poder tener controlados a los norteamericanos ingleses
intrigando con intereses de los propios ingleses de sastres y banqueros
instalados en la aldea, señores acaudalados pidiendo cumplimiento de los
términos de la contrata firmada para provisión de la flota irlandeses y
franceses más oportunistas que cualquiera entrometidos y charlatanes, todos eso
mezclado en un mismo apelmazamiento era la aldea el día que el general se
embarcó para cruzar el charco aprovechando la escuna que trajeron con los
bergantines salvaje y regente y la corbeta inglesa de había comprado con
crédito de las casa norteamericana, y mestizos mestizados con españoles con
ingleses norteamericanos y franceses, traicionando hermanos y a otros hermanos
como los indios que ponen el pecho en los ejércitos de la aldea.

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