Carlos Robert sueña despierto con
fortunas inconmensurables con riquezas inmensas con las que paseará por el
mundo lejos de los conflictos de las provincias unidas en los que se metió para
defender al hombre poderoso del general Carrera y ahora lo otros lo andan
siguiendo por orden de Pueyrredón y del militar San Martín que es uno de los
dos que tienen planeado matar con sus compañeros de armas para imponer orden en
la colonia eso se lo dice a su amigo inseparable, eso se lo dice sin saber muy
bien lo que dice Carlos es un díscolo que nunca ha medido sus dichos ni sus
palabras tiene enemigos por el otro apenas hace un par de años que desembarcó
por estos lados y se mete muy fácil en las disputas que no le interesan, sueña
despierto y piensa en irse lejos de los líos en las praderas francesas donde
nació y en las que anduvo como oficial del secretario tercero del brigadier
segundo de la cuarta fuerza de la séptima compañía de la octava columna de la
infantería del emperador que se llevaron primero a la isla de Elba y después a
Santa Elena porque era bravo el corso peor que los reyes que corrieron cuando
fue la bastilla le decía su abuelo de pequeño y él lo recuerda todavía, Carlos
Robert sueña despierto con fortunas y los negocios y los contratos que hará con
todas las ideas que se le pasan por la cabeza vendiendo cueros y telas
negociando con esclavos, y cuando cuente con el dinero que le debe sus amigo el
chileno que son como tres mil pesos, mientras tanto sueña despierto y su amigo
Lagresse lo escucha en silencio sin decir una palabra hay sesiones a veces esporádicas concesiones a los que el otro dice o hace aunque anden al aire sus
gritos para sobrepasar los trac trac de los ruidos de la máquina que pusieron
en movimiento para imprimir miles y cientos de folletos y pasquines por la
revolución de este lado del océano.

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