Se arman las guerras después se
firman los armisticios pero las casas de caudales quedan no pasan como las
guerras que alguna vez se inician, ahí están grandes edificios en grandes
ciudades sucursales en los pueblos más pequeños, como las escaramuzas que se
armaron en la fronteras de san luis y de córdoba donde cayeron los hermanos
Luis y Juan José del propio agitador y por los cuales el Director Supremo
Pueyrredón dio de gritos a sus montoneras de custodias, revuelos que también
alguna vez se terminan así como empezaron alguna vez tienen sus finales, las
casas de caudales como Didier y Darcy en suelos de Mariland en suelo americano
pero banco de bandera inglesa porque los negocios no se manchan con la sangre
que se derrama en los campos de batallas, las cajas de conversión están ahí
donde se levantan cambian tal vez los mamotretos de maderas talladas donde
queda impreso el nombre de la compañía, no aparecen y desaparecen como las
guerras a lo sumo cambian de nombres comerciales y a las deudas las cobran igual
y en algunos casos se olvidan de cancelar sus compromisos que terminan siendo
cancelados por los gobiernos, los agentes que financiaron la formación de la
escuadra para el hermano chileno que les ha dicho que es el supremo jefe de los
mismos compatriotas José Miguel, los prestamistas tienen una sucursal en la
aldea y sabiendo que Robert es un leal lacayo de Carrera le encomendaron el
salvoconducto que le piden que confirme la contratación o pague las
indemnizaciones correspondientes por los compromisos tomados en nombre de la
aldea chilena, se arman las guerras empiezan y terminan pero los prestamistas y
los usureros siguen negociando prestando como en este caso del hombre que
tiene enconos con los generales San
Martín y O´Higgins que fue encomendado después de Chacabuco para mantener la
independencias del pueblo hermano, le pidieron que le diga bien claro que si no
va a desembarcar en chile o en la misma aldea que los oficiales franceses más
que los otros ingleses y españoles están dispuestos y esperando las ordenes
para entrar en las conspiraciones, le piden que confirme si como dijo procederá
al ataque para lo que le entregaron una corbeta y dos bergantines más los
jornales de mil soldados durante un año que se presente y declare o que
devuelva los tesoros, Robert que es atolondrado y también como su jefe el
general iracundo y resentido indiscreto y también uno de los pocos oficiales
franceses que quedan con el hurón a veces el guascudo y depende de las
circunstancias en que hay que pasar sin pasaportes disfrazado de peón o de
cualquier otra cosa o disfrazado con otros de campesinos que son a los que
nadie mira porque son siervos, da las explicaciones diciendo que en poco tiempo
más su jefe será director supremo de la aldea vecina.

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