Qué sabrán de la ciudad los
salvajes cuando hablan de la leyenda de la ciudad escondida en el fondo del
lago para ellos son las taperas las tolderías bien armadas que hay en las
tribus siempre hay indios que son más hacendosos que otros indios que son más
haraganes, pero Fayol si que lo sabe muy bien porque después de esas
zambullidas donde nadie lo vio el es el único ejemplar que hizo eso y que además
está vivo, y el mismo cacique la nombra una y otra vez y habla de
encantamientos para cambiar la conversación cuando comienzan a preguntarle de
los tesoros porque lo primero que le dicen esos indios taimados es que si tiene
riquezas pues que vaya y las disfrute con las putas y el opio destilado y el
aguardiente, y el la nombra porque le hace acordar a su querencia de niño que
es donde le señalan los viejos cuando él les pregunta un punto distante de la
pampa en medio de la nada en medio de mares de trigo y del maíz que ellos
mismos siembran y cosechan, un río amarillo que ellos agradecen a la madre
tierra en los tiempos de fiestas cuando el trabajo en el campo o la guerra ha
menguado, y allá en medio de ese río en algunos de los infinitos puntos de esa
planicie rica de la pampa estuvo el lugar donde dio sus primeros pasos por
donde corrió en sus primeros tiempos, por ahí en algún lugar estuvieron asentados
los indios antes que los sabios recomendaran irse a otros lados porque estaban
sobre tierras fértiles que dejan de serlo cuando pasan unos años entonces el
asentamiento vuelve a estar y su querencia entonces es igual que esa mágica
ciudad que aparece y desaparece de tanto en tanto así es también su querencia,
unas veces es un punto en el vasto océano de maíz o trigo y otras veces un
bullicioso amontonamiento de casas y de indios que lloran o se divierten.

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