Como el cielo que es el color de algunas tinturas que los otros sacan hirviendo las savias del sumo de los líquidos de los arboles de las ramas de los árboles que quiebran haciendo fuerzas o golpeando una y otra vez con las hachas que tienen y mezclan con los otros colores que hacen las ropa azul es como los celestes ponchos de los que luchan codo a codo con ellos mientras los otros trabajan en el monte tajando troncos haciendo correr ese líquido que es marrón más marrón menos marrón a veces rojo como la sangre de ellos es la sangre de los árboles de donde sacan leña y cuchas y palos para las lanzas y hacen los tejidos para tener sus vestiduras como la sangre de ellos son rojos los brazaletes y son de ese color las cinchas que usan esos otros locos que los persiguen para matarlos como si ellos fueran los que dan las ordenes, no conoce bien cómo los huinca se
pelean que para eso se distinguen con la vista por los colores de los ponchos
de las vinchas que llevan por las banderas y los estandartes que sacan cuando
cabalgan cuando se encuentran en los campos de batallas en esos entreveros en los que no se entiende quiénes son los amigos quiénes son los enemigos, por eso es un indio
taimado que entiende de intereses y de codicias y ahí también distingue los
colores los oscuros de los claros él sabe lo que le conviene lo que quiere como
andarán sabiendo los otros celestes y rojos, anduvo siempre al trote o al
galope por serranías enverdecidas de arbustos y árboles frutales cuidando
ganado y defendiendo a la gente a las ordenes de los caciques mayores, desde
que se vino acercando a la aldea desde sus lejanos parajes en la cordillera de
chile Ignacio Coliqueo se va haciendo más celeste que rojo, a él al que
nombraron coronel y entre su gente han reclutado los generales y capitanes
soldados del ejército de la aldea para luchar contra los de la federación, que
andan buscando quedarse con las tierras y los tesoros en las provincias, el
cacique pide por lo mismo pero de otras formas porque va entendiendo que los
huinca con las peleas que tienen entre ellos para sacarse no solamente los ojos
sino también leguas y leguas de tierra que los llevan a discutir en los campos
de batallas viven de combates en combates y de muertes en muertes se traicionan
entre ellos y nunca solucionan sus diferencias, pero también en los cabildos
cuando reparten entre los comerciantes codiciosos y los que andan metidos con
las aduanas y las organizaciones en la aldea las peleas se hacen largas y son
largas las esperas de ellos que esperan contestaciones, el longo Coliqueo se va
haciendo más celeste que rojo se hizo más todavía después de la batalla de
caseros porque con sus hombres y sus tribus han peleado para el general de
entre ríos que queda de presidente ese general de pocas pulgas que no cumple
con su palabra de devolver las tierras que los mismos paisanos le quitaron a su
gente.

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