Pages

Sunday, March 31, 2013

Trepadas rima corajes.


Allá se habrá ido trepando sin que nadie lo viera en un descuido de todos los que lo andan por detrás de él cuidando desde que lo trajeron de sus tolderías, peldaño por peldaño como sube las escaleras todos los días tiene sus achaques porque no le aflojó a andar cabalgando siempre sin protecciones en los tiempos en que armaba malones, despacito y a primera hora de la madrugada porque el drama fue como a las ocho de la mañana cuando los únicos que caminan por adentro son los del personal y los que viven en el lugar como residentes, en un descuido de la media docena de empleados que contrataron para cuidarlo porque es toda un reliquia que un jefe toba de su talla esté en cautiverio convertido al cristianismo y con toda su chusma sometida, pura vergüenza propia allá se habrá ido trepando cabizbajo y triste de andar fallando a sus gente él se fijó siempre en estas cosas, se habrán dormido los otros como se duermen en los laureles y en sueños profundos los empleados que cobran sus salarios del tesoro público, esos dormidos que duermen todo el tiempo porque tienen la vaca atada que cuando buscan que los contraten claman por cualquier cosa y no levantan sus culos de las sillas cuando ya están contratados, hay que tener cojones para hacer lo que hizo ese triste del cacique de Nicolás de cambiar el ojo del huracán del viento dentro del cual soñó toda su vida morir peleando con los demonios para ganarse el cielo junto a sus dioses, por lanzarse a ese otro ojo de tormenta en ese otro torbellino inmóvil armado de piedra y adobe revestido con cerámica traído en los barcos de las explotaciones de Valencia de color rojo con dibujos arabescos en amarillos y violetas que lo impresionaron desde el mismo momento que lo confirmaron en ese monstruoso edificio del museo de ciencias naturales en la aldea, más de una vez lo ayudaron a levantarse porque se sentaban como se sienta los indios a pasar la palma de sus manos encallecidas sobre la tersura de esa baldosas caras, hay que tener cojones para mandarse desde allá a volar como si fuera un pájaro sin alas desafiando las gravedades posibles en esos espacios reducidos de los palieres por cada uno de los cinco pisos que hay en ese edificio, allá lejos arriba parado en la baranda de madera lustrada donde gritó sus últimas adoraciones a dioses que nadie vio ni vería seguramente porque pasó sus últimos días rodeado de franciscanos que le hablaron de otro dios más poderosos que todos sus propios dioses, le cuenta el perito Moreno al zorro el más sanguinarios de los presidentes que hubo.

No comments:

Post a Comment