Mientras los honorables señores
de los políticos destacados cornudos andan fornicando con sus mujeres y otros
con las maestras que traen desde la unión otros iguales en los congresos en las asambleas andan
declarando que a todos se los trata igual cuando no es verdad eso es los que
dicen en los discursos y otra cosa muy distinta es los que hacen cuando lo
hacen, que a algunos los persiguen por brutos, a unos porque son insolentes y
no saben nada de riquezas ni propiedades los indios, y a los otros porque
quieren meterse en los negocios de los señores porque se creen con derechos
ganados los gauchos porque son nacido de una cruza que vaya a saber cómo se
hizo de alguien de afuera con alguien de adentro, se las agarran ahora contra
ellos después de las campañas del norte para hacerse del alto perú después de
los fracasos de Vilcapugio y de Ayohuma, después de los fracasos de la campaña
del este para torcerles las voluntades a los lusitanos y a los brasileños a los
presuntuosos hermanos de las bandas orientales y de la guerras internas
fratricidas, los políticos corruptos y cornudos están licenciado a los
blandengues y a los húsares y a todo los que van pudiendo concederles bajas con
falsas promesas de pagos de pensiones a cargo de gobiernos que esos mismos
señores detentan, dan de baja porque argumentan que vienen tiempos de paz y
concordias no lo expresan pero sin ellos, que no tienen lugar en lo que llaman
la civilización para decir que los otros lo de ellos es la barbarie, son días
de bajas numerosas especialmente en todas las divisiones formadas por la chusma
de la gente ordinaria que no les pareció así cuando había que poner el pecho y
ahora embisten contra el indio y el gaucho, contra el indio porque hay que
continuar con las políticas esas de gobernar es poblar pero con los que vienen
en los barcos para extender las propiedades que por algún tiempo son del estado
pero después las escrituras se hacen a nombre de los señores más poderosos que
pagan comisiones a los notarios, los mismos que
andan con el mismo pensamiento de ese periodista que escribió que los
niños ejercitan su fuerza y se adiestran por placer en el manejo del lazo y de
las boleadoras, y otros más que son como él que fueron oficiales de Urquiza en
las últimas revueltas de la convulsionada aldea que no termina de acomodarse
por las inseguridades de sus dirigentes, el mismo que escribe que los niños esos
niños molestan y persiguen sin descanso a las terneras y cabras, cuando son
jinetes, y esto sucede luego de aprender a caminar, sirven a caballo, y cuando
ya son fuertes, recorren los campos cayendo y levantando, rodando a designio de
las vizcacheras, salvando precipicios y adiestrándose en el manejo del caballo;
cuando la pubertad asoma, se consagran a domar potros salvajes y la muerte es
el castigo menor que les aguarda además de atender las mujeres que ellos
descuidan por andar detrás de otras, el mismo que repite lo mismo a las
maestras mientras las tiene arrinconadas en algún rincón de algunos de esos
ranchos donde se enseña y el inspecciona para esos que estos españoles, por el
idioma únicamente y por las confusas nociones religiosas que conservan, para
saber apreciar los caracteres indómitos y altivos que nacen de esta lucha del
hombre aislado con la naturaleza salvaje, el racional con el bruto es preciso
ver estas caras cerradas de barba, estos semblantes graves y serios, como los
de los árabes, asiáticos, para juzgar del compasivo desdén que les inspira la
vista del hombre sedentario de las ciudades, que puede haber leído muchos
libros, pero que no sabe aterrar un toro bravío y darle muerte, que no sabrá
proveerse de caballo a campo abierto, a pie y sin auxilio de nadie, nunca ha
parado un tigre, recibiéndolo con el puñal en una mano y el poncho envuelto en
la otra, para meterlo en el hocico mientras le traspasa el corazón y lo deja
tendido a sus pies, que los gauchos son un obstáculo en el gobierno.

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