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Sunday, January 20, 2013

Decente rima descendiente.

Segunda mujer Segunda Calvento y González. la gente decente lava la ropa sucia en la casa y no anda ventilando intimidades de los contactos en las alcobas por comprometedores que sean, los instintos también sobrepasan la voluntad de la gente decente no solamente de los vagabundos que quedan en las calles después de las batallas, el tata puso el grito en el cielo el día que se enteró de la primer preñez de su segunda doncella la luz de sus ojos así que al grito lo escucharon los que cocinaban los guisos en la cocina como los que cortaban acacias que adornan las pérgolas del patio, un oficial del cuerpo de cívicos por ese tiempo era una especie de teniente o de coronel de uno o de varios grupos de vecinos inquietos con el control del orden y las buenas costumbres, eso estuvo bien cuando ella tímidamente comenzó a justificarlo pero eso no alcanzó para calmar la furia del padre con el mozo porque por lo que se ve no viene muy jugado, todos dicen que es un don Juan cualquiera de esos que gustan de andar en las quermeses y en los juegos de domas y cinchadas, un inspector de ciudadanos íntegros probos pero no tan probo él como para andar tomando compromisos, como los toman los otros meticulosamente ocupados del progreso y de controlar a la chusma que vive de entreveros y trancas, un prefecto de aldeanos con ideas y tiempo para opinar de empedrados de paseos y de glorietas en los bulevares para que el oficial consiguiera fondos de las autoridades en la aldea, para que los morenos y los gauchos retobados no anduvieran armando líos de envergadura y esos mismos vecinos incurrieran en más gastos de los que son necesarios y otras erogaciones para mantener los hogares, títulos y nombramientos que no alcanzaron para calmar la cólera del padre de la doncella aunque le insistiera con que el otro está para considerar la recaudación de los fondos para la construcción de las prisiones que se hacen para devolver los delincuentes a la sociedad limpitos de sus desbandes, un oficial del cuerpo de cívicos en Concepción es lo que fue en ese entonces don Justo José cuando conoció a doña Segunda mujer Segunda Calvento y González, descendiente de una familia patricia menos patricia que la familia del oficial de los civiles regenteada por el l tata puso el grito en el cielo, aunque además por esos mismos tiempos diputado de la legislatura provincial, lo mismo que un oficial pero en un escenario más grande que el de la ciudad y también del campo que es de donde no se quiere ir el gaucho de alcurnia, por allá donde vive feliz y tiene todo lo que quiere como las hectáreas y más hectáreas de campos que son más hectáreas y hectáreas de montes que hay que trabajar de sol a sol, como los cueros y los cuernos y como cantidades de las astas que envía en carretas a la aldea de los buenos aires que es donde están las fábricas de los que pagan bien las unidades, una carreta tras otra como las tertulias cotidianas como las mujeres que fue conociendo en la tertulias como Segunda, segunda dama conocida del oficial y legislador al que además le tiran muchos todos esos pendejos que tiran más que una yunta de bueyes, donde pone un ojo pone la bala el oficial meticuloso el legislador incansable vea sembrando semillitas que a los nueve meses le aparecen como hijos que va reconociendo, él es de la parte decente del pueblo del una familia de alcurnia y no anda desparramando así niños por cualquier lado, de todos ellos su segunda realmente Segunda sin molestarlo le dio cuatro párvulos mientras el comandante general del segundo departamento principal, como en un juego de palabras en el momento en que fue la segunda autoridad del pueblo con más de un descendiente dejó de acostarse con Segunda, una mujer de formas generosas de pechos grandes y caderas firmes que lo volvió como loco mucho tiempo aunque el tata nuevamente puso el grito en el cielo.

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