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Tuesday, November 22, 2011

ni la hoz ni el martillo

Ni la hoz ni el martillo.
Al negro Melitón nunca le interesó laburar menos ganar dos guitas por poner el hombro, desde chiquito se dio cuenta de eso y tuvo la suerte de contar con hermanos mayores que acercaron las vituallas para comida y ropa que le evitaron dedicarse a la práctica triste de andar sacando las pertenencias del otro para vivir, porque como dijo siempre su madre serán pobres pero son honestos así que ellos no son delincuentes aunque vivan en una villa de delincuentes en el jardín de la república le repite siempre la vieja que también tuvo la suerte como él que cuando el guampudo se fue corriendo detrás de las polleras de la gorda los más grandes ya estaban creciditos así que pudieron ayudarla a parar la olla que ella paraba por la mitad con su trabajo de muchacha antes que el viejo se fuera porque el enfermo se chupaba la mitad de sueldo que era con lo que llegaba a la casa con suerte cada quincena lo mismo así que ella está acostumbrada, al negro Melitón nunca le interesó laburar ni en la cosecha ni en las fábricas de los explotadores de los patrones y siempre se jacta que por menos de una luca no se conchaba así que se hizo muy hábil con la lengua y así primero fue delegado del pañol donde trabajaba de auxiliar de pañolero anotando las herramientas que se entregaban en una planilla que al último retiraba el capataz, de delgado del pañol que era igual a la opinión de unos treinta zafreros pasó a representante de los peones y eso además de la inmunidad gremial le sirvió para entrar en las fábricas hacerse delegado de los obreros y al último secretario general del sindicato de obreros y empleados, lejos bien lejos de la hoz y del martillo.

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