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Sunday, November 20, 2011

glorias y verguenzas

Glorias y vergüenzas.
Tomó el paquete de Derby que le entregó su amigo Manolo el del quisco de la esquina y con una precisión de relojero le quitó el precinto de celofán cuidadosamente, glorias para él gloriosas manos las de él que trabaja sus conquistas con paciencia de artesano y además las cuenta divertido mientras les explica a sus clientes de las entregas iniciales y de las cuotas ha descubierto que esa mezcla le facilita las ventas, más cuidadosamente fue desplegando uno por uno de los pliegos del papel metalizado que prolijamente doblado servía para ocultar acomodados los veinte cigarrillos rubios de tabaco suave y rubio que las manos suaves de ella tomarían en unas horas cuando hiciera su recorrida de todos los días por el mismo motivo y a la misma hora, extrajo dos y en su reemplazo puso dos rollitos de papel perfumado, el primero tenía escrito beso sobre beso tu piel encarna la belleza tu piel pide mil caricias suave sobre suave tu cuerpo para amar tu alma para sentir tierna sobre bella ¿cómo no desearte?, y en el segundo con éxtasis y encanto y nada de vergüenza le puso una seguidilla palabras copiadas de poemas copiados de un librito que le sacó a su hermana de quince, te quiero con flores te quiero con palabras te quiero sin sentido te quiero sin promesas te quiero al despertar te quiero al despedirte te quiero para quererte te quiero para darte te quiero y te quiero no me preguntes por qué, el secretario general del sindicato de obreros y empleados lo conoció al mejor vendedor de esa concesionaria de Renault un verano de mil novecientos setenta y cinco cuando pagó de contado el modelo doce rojo furioso con el producido de su primer arreglo con los señores directores de la empresa que estaban desesperados porque los comunistas ganaban terrenos por todos lados y se andaban queriendo apropiar de todas las propiedades porque decían que son propiedad del pueblo, así se conocieron el flaco siempre contando sus aventuras y el otro entretenido porque era el opuesto al glorioso por tímido y por feo y por aburrido pero hábil para negociar con los patrones que los conocía como si los hubiera parido, el mismo que les prometió que por lo menos el grupo que él controlaba directamente no estaría fuera del control de ellos y ellos muy agradecidos y muy conformes con esos favores como siempre le hicieron llegar un cheque al portador que parecía un billete nuevo, el secretario general del sindicato de obreros y empleados ni lerdo ni perezoso arregló la compra del auto y con algunos de los descuentos que le consiguió el mejor vendedor de esa concesionaria de Renault lo invitó a comer y eso fue el comienzo de una amistad que duró como diez años, que el secretario general mantuvo desde lejos yendo y viniendo desde el lugar de su exilio sin necesidades ni urgencias gracias a todos los arreglos que hizo con la empresa durante los años duros cuando hubo que bajar los zurdos de las listas de personal revisar legajo por legajo ir marcando los peligrosos y los que no lo eran para limpiar ordenadamente la planta de personal, y lo que más le gustaba al señor secretario del mejor vendedor de esa concesionaria era escuchar las aventuras que el otro le contaba que tenía con cada conquista que lograba de las mujeres más hermosas que se paseaban por las calles de la linda, fichaba apuntaba tiraba y bum se la llevaba a la cama sin preguntarle de nada, le enloquecían como la que le contó poco antes que dejara de verlo allá por los dos primeros años de los años ochenta cuando reemplazó el doce por otro doce último modelo, volvió a verlo después de unos años pero al glorioso mejor vendedor de la concesionaria le había nacido un niño con el sistema nervioso atrofiado una mochila para toda la vida se le quejó el mejor vendedor de la concesionaria por entonces tirado al abandono al señor ex secretario general del sindicato de obreros y empleados dueño de una empresa constructora en algún lugar del oriente boliviano y que él creyó por mucho tiempo que fue por su culpa de andar saltando de cama en cama borracho y sintió mucha vergüenza, fue así que el señor ex secretario general del sindicato de obreros y empleados dejo de verlo por mucho tiempo pero como siempre lo quiso al magnífico de su amigo el ex mejor vendedor de la concesionaria Renault le dijo que no era un motivo de vergüenza un niño con defectos y menos para andar tirado lejos de su hijo de borrachera en borrachera por las calles de la ciudad.

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