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Saturday, November 19, 2011

calores y colores

Calores y colores.
A la larga culpa del encierro se va haciendo cada día más huraño, se le apelmazan las pelusas se le pegan en el torso que destila agua el chivo se le sube en esa transpiración hedionda, cada día más arisco porque el lugar en el que está no tiene las comodidades de su casa es una mierda con un olor que está suspendido siempre en el aire y que es un olor también de mierda porque sale como un halo de la letrinas que están cerca en la zona de las duchas, de ese cuarto que tiene unos barrotes más gruesos que el tronco del gomero que tiene en su casa de Purmamarca, y de los que van y vienen todos son unos desconocidos o se van haciendo desconocidos porque no se confía de nadie porque ya vio unas cuantas agachadas que se dan directamente cada vez que estos hijos de puta que lo tienen prisionero a él y a los otros empiezan con los aprietes, huraño está y aunque no hable con nadie tiene ganas de gritarle a cualquiera, que hay que aguantarse este calor de cincuenta grados a la sombra a las dos de la tarde del primero de enero del año que sea porque si uno no se mueve del lugar el reloj de la pachamama es el mismo y entonces el calor se filtra como si fuera una bola de fuego por todos los resquicios que haya, bordes o ranuras en paredes descascaradas con lamparones de humedad del año de ñaupas, un calor un fuego que toca el torso desnudo y tirante por esa panza que no afloja con la comida de porquería y el ayuno, una panza que está más hinchada que rellena, calor impresionantes que aunque no se mueva ni un pelo pasa por toda la superficie de los noventa quilos de su osamenta, y hay que aguantar el único paisaje posible el que se ve por la pequeña ventana el del páramo donde descansa después de las cagadas que le pegan igual que a los otros porque andan gritando que no ven colaboración de parte de él y de nadie y que por eso se sabe quien colabora o no porque van desapareciendo, y que si no son patriotas para decir adonde están los traicioneros son traicioneros como esos, a la larga quisiera gritarles que se den cuenta que no se puede estar sin una gota de aire porque hasta el que uno se pueda dar con las propias palmas de las manos es un aire caliente y denso y húmedo peor el remedio que la enfermedad, quisiera gritarles pero le tienen prohibido como a los otros y les dijeron que no sean maricones que si fueron gallitos para hacerse los pícaros cuando estuvieron afuera ahora que lo demuestren adentro, él está de mal humor un mal humor que le comenzó a durar días y también meses y minutos o segundos como ahora que culpa de la bola de calor y de luz se le desvanecen los resplandores y se le encienden nuevamente en unas pupilas dilatadas porque como no puede dormir está despierto desde hace unos días porque entre el calor los dolores y lo colores está cansado y ya se convenció que está con esto por algo más que una averiguación de antecedentes.

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