Alucinaciones y delirios.Ella lo visita los lunes y los jueves sencillamente porque la otra va los martes y los viernes y con esos días se cierran las rondas de visita en el penal de milicos muy nerviosos porque no tienen lugares para andar poniendo a la gente que levantan a montones por las calles, en movimientos callejeros que casi siempre son nocturnos increíbles como pesadillas que se están viviendo o sueños simplemente que se van convirtiendo en pesadillas en alucinaciones, averiguación de antecedentes interponen un argumento con el que se van llevando a los que por ahora no han vuelto, qué buscan para qué no lo dicen lo que si se ve es que odian a los que piensan que a los obreros hay que tratarlos más dignamente sueños delirios de incautos que no son buenos porque dicen que esos mismos que andan defendiendo al pueblo de la boca para afuera secuestran y matan como estos que andan con uniforme y tienen fal, ella va los lunes y los jueves y con los dos días que va la otra que seguramente le lleva los chicos y se hace la gatita muerta para que le vaya diciendo adonde tiene escondidas las vituallas, agotan los cupos de las visitas a los presos en Gorriti porque están terminantemente prohibidas las visitas los fines de semana que es cuando los tenientes y los oficiales mayores pueden concurrir camuflados de civiles para preguntarles a estos hijos de puta todo lo que saben sobre secuestros revoluciones renegados y esas cosas que les interesan porque encima las repiten en los comunicados, y para ir los lunes y los jueves ella empieza temprano su día porque puntillosa como es sigue su rutina a pies juntillas especialmente la rutina de estar limpia y bien aseada como corresponde a una profesora de alta literatura que con las manos atrás se pasa sus dos horas en el curso caminando entre bancos y piernas de atorrantes que las estiran esperando una zancadilla, horas y horas que le tocan recitando partes del poema del cantar del mío Cid o del Martín Fierro, segura que los lengudos de esos que la escuchan y son una manga de desubicados no pueden decir nada de ella ni de su ropa que está impecable y que por lo menos en su combinación no es nunca la misma, y después de dar clases vuelve se ducha nuevamente se rocía en perfume y se toma el lechero que la transporta los doscientos kilómetros que la separan del lugar donde está su amor no confesado, y no le importa nada ni tampoco que esos lengudos de guardapolvos blancos anden por los pasillos diciendo que es una solterona amargada porque le falta una poronga, si supieran ellos cómo lo atiende a su amor entre esas cuatro paredes del cuarto húmedo donde le permiten estar con el otro como una forma de reconocimiento de algunos privilegios que el otro tiene porque como es médico algunas veces los atiende de parado nomás a los mismos guardianes o centinelas del penal o a algunos de los hijos, si supieran todo lo que ella le hace sin llegar al acto sexual porque no hay lugar adecuado además ella y él están convencidos que los están espiando, si supieran cómo pierde la compostura y se calienta tocando en medio de las piernas del otro dejando que él también ponga sus manos donde se le ocurra, la señorita se ruboriza después pensando sus travesuras esas travesuras que disfruta aunque le da tristeza cada vez que tienen que volver y dejarlo al otro ahí a merced de los que lo tienen preso porque fue intendente y andaba mezclado con los obreros, la señorita Denistrópulos no para con su delirios hasta que en algún momento se adormece o se duerme.
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