Buenos muchachos.Los paisanos de por acá se rasgan las vestiduras para todo, no hay malos en el horizonte, no hay buenos le va comentando el pollo a sus hombres si los que están en las listas no hablan no es por que sean buenos ni estén de este se hacen bien los pelotudos para no tener problemas les da las últimas instrucciones en el mismo lugar de la redada, los paisanos de por acá se rasgan las vestiduras, si fuera por ellos son buenos esposos que cumplen con trincarse seguido a la mujer y hay algunos exagerados que se trincan al mismo tiempo entre tres y cuatro que mantienen a la distancia con guaguas y todo, si se los aprieta un poco cualquiera hace de informante comenta risueño no les interesa nada lo único que les interesa es salvar el pellejo que significa que no les toquen el trabajos la estabilidad y las borracheras de los fines de semana, si fuera por ellos son buenos padres porque cuentan que son buenos por la cantidad de platos de guiso que hay disponibles cada día para cada uno de los chicos eso sí si cada uno de esos chicos quiere comer ese pegajoso menjurje de arroz con carne venosa, si fuera por ellos son buenos vecinos porque son corteses con los protocolos y los saludos aunque sean el tema de conversación en los almuerzos porque la fulana es puta y el zutano maricón y el menganos un vago de esos que tuvo la suerte o la avivada de casarse con la Leila y entonces la mantienen los turcos los hermanos, si fuera por ellos son buenos obreros que conocen todo en zafra y en el receso y solucionan los problemas en el mantenimiento o cuando se atasca el trapiche y no hay nadie por las noches, si fuera por ellos son buenos socios en los quioscos que ponen o en los taxis que compran con las indemnizaciones cuando los echan como perros y son buenos alumnos y así hasta el infinito, pero después uno no sabe muy bien que es lo que hablan cuando los llaman a esas reuniones que todo el mundo conoce, pero muy buenos no son, son unos cínicos de primera como el camaleón cambian de colores según la ocasión les dice el pollo a los muchachos que le vienen a decir que no encontraron a Hugo, uno de los pesaditos que buscan desde hace unos días y que tienen la posta se mueve por el pueblo aunque con la pinta que tiene las minas le piden a sus mamás que lo esconda porque andan preguntando de él, y le dicen que en la casa no hay nadie y que si está escondido en la casa de un vecino nunca lo van a saber hasta que a algún cabrón de estos le puedan tocar el culo con orden del juez de paz que juega de este lado con la subversión apátrida y entonces estos cornudos van y hablan hasta por los codos.
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