Clave de cuatro.No somos nada le dice uno al otro mientras otro escapa y otros ayudan, pariendo a medias para que se vaya para que camine derecho como dos horas aunque no vea nada y después de ese par de horas que tome a la izquierda y que más o menos a la mañana va a estar llegando a san pedro donde puede buscar otros amigos que lo llevarán hasta campo santo y de campo santo lo sacarán para la frontera con Chile que es un buen trecho y de allí la nada hasta que estos hijos de puta se vayan porque está pesada la cosa con ellos, por la salida de la tacita de plata tranquilo caminando sin apuro hasta la frontera, un día estamos y al otro día no estamos, comentan los asombrados testigos comedidos que vinieron a avisarle que él es justamente el que más busca el segundo comandante de la gendarmería justo es él, aunque haya dicho que no puede ser que lo conoce bien que se conocen porque el es jugador y el comandante a los jugadores los distingue, buenos vecinos que escucharon del apagón para dentro de unas horas buenos muchachos todos sometidos obreros de esos patrones insensibles que no liquidan las asignaciones familiares, no somos nada de pronto estamos y de pronto pasamos a la oscuridad de la historia de los que no pasan a la historia que no es el caso de él, del polvo venimos al polvo vamos perdidos de un soplo sorpresivo de los que no quieren a nadie de los que sospechan de todos, fieles unos como estos que ayudan traicioneros los otros en cada vecino que le tiene pánico a los militares del proceso de reorganización nacional que vaya a saber qué putas madre significa, comentando como se puede conversar en la oscuridad de las nueve de la noche y encima sabiendo que pueden estar escuchando y el Hugo se tira los largos mechones a cada rato detrás de las orejas para lucir mejor su melena esa melena que desespera a todas las minas que andan muertas detrás de él, como si fuera un dios todas se le acercan al pintudo, Sol – Re, detrás de las paredes Mi – Si un dios que toca la guitarra cuando la tiene y se pone a cantar cuando le piden con los del calve de cuatro el conjunto de su hermano menor que tiene el nombre que él les dijo, que ayer se han levantado, Do – Sol - Fa – Re, te ruego que respires todavía, el Hugo camina sintiendo el apoyo de esos paisanos buenos tipos que se están arriesgando en el fondo de la casa número trece en la lista del comandante, apoyo mis espaldas y espero que me abraces atravesando el muro de mis días el muro de la oscuridad que se va atravesando para evitar la otra oscuridad la que dicen que traen estos tipos que torturan y aprietan buscando información que algunos les venden, y rasguña las piedras – Do – Sol - Sol-Re-Fa-Do-Re, y se va diciendo a su bella consorte que lo acompaña hasta el último y le promete que volverá a buscarla, y por fin veo tus ojos que lloran desde el fondo y empiezo a amarte con toda mi piel, que ganas de abrazarte que habrá con el tiempo si las hay, porque mira la oscuridad y en la oscuridad todo parece más negro y sombrío, y me sangra la mano pero que libres vamos a crecer, él se tira los mechones detrás de las orejas le encanta parecerse a los músicos que componen las canciones que le gustan, y cuando el padre de ella le indica el sendero marcado en segundo lugar por la madre proyecto de suegra la vieja que cumple esa vieja leyenda de ser más fea que la hija y en tercer lugar por el hermano un cuñado comedido y compinche de la facultad de derecho adonde van al tercer año, le marcan el sendero alumbrados con una antorchas que improvisaron de buenos que son, en un caminito que empieza en la medianera del patio de la casa cercada con alambre de púas que sale directamente a campo traviesa y de ahí se mete en el monte y de ahí que le echen los galgos porque encima va vestido de negro porque esa su familia la de los Robledo lo obligaron a que se cambie porque cuando apareció al mediodía estaba de blanco así que más se parecía a Jesucristo y entonces les encantaba a todos además con la labia esa de de los derechos de los que menos tienen, Sol-Re-Fa-Do-Re que libres vamos a crecer y de que la única forma de cambiarlo es con la revolución del ejército del pueblo que los contiene, como Jesucristo el Hugo que seguro pero seguro no resucita al tercer día, ni en clave de cuatro que fue un invento de él deformando la clave de sol del sol que ahora son muchos y tiene las formas de unos faroles de unas camionetas y unos camiones que se ven el horizonte de la ruta treinta y cuatro en la dirección de Yacuiba.
No comments:
Post a Comment