Discurso de las perspectivas.
Por esos días nos faltaba mucho para terminar de comprender las razones que en realidad no tuvimos entonces y a lo mejor no hubiéramos tenido o no tenemos ahora, porque si las hubiéramos tenido las tendríamos ahora y si no las hubiéramos tenido no las tendríamos ahora, conjugando que si éramos como fuimos o como seremos, nosotros decimos propiamente nosotros los que vivimos aquí en este pedazo del planeta que está en treinta y cuatro grados cuatro minutos sur y cincuenta y ocho grados veinticuatro minutos oeste, justo nosotros que si éramos o hubiéramos estado calculando ser únicos en el universo, que en realidad no es nada de extraordinario porque cada ser humano en su magnitud igualmente lo es sin mayores rimbombancias, o que si al contrario éramos un conjunto de trasnochados y agrandados creyendo ser más de lo que fuimos somos o seremos perjudicando a los nuestros antes que a los otros que es lo mismo que decir suicidándonos mientras en algunos lados nos estarían mirando y pensando lo estúpidos que somos o debemos parecer peleándonos entre nosotros, limitados contra limitados, limitantes contra limitantes, pobres contra pobres, consumistas contra consumistas, estúpidos contra estúpidos, en el original error de perspectiva craso error de la errónea nacionalidad que declaramos que tenemos que es una nacionalidad de apátridas y vendidos, de ser perros del hortelano que no hacemos ni dejamos hacer o en la potenciación grosera que no aprovechamos lo que se nos da servido y encima no dejamos que los que están cerca se sirvan de lo que se nos da servido cuando en la mayoría de los casos se trata de mortales como nosotros, porque con los poderosos ni nos metemos con ellos actuamos como aplaudidores y obsecuentes, y ese error de perspectiva lo vamos remontando en el tiempo haciéndolo eje de cada una de nuestras actividades de las cosas que organizamos, y como se trata de un pecado original eso mismo va reproduciendo pecados originales y el resultado somos nosotros únicos autores de todo únicos perjudicados.
A quién le importará que digamos que somos perfectos si en definitiva somos imperfectos y esa imperfección se vuelva nada más que contra nosotros mismos haciéndonos imperfectos antes que perfectos, a quién le importará que declaremos que somos sin serlo que tengamos existencia artificial con la cara de los que superviven porque superviven porque son los más caraduras a quién le interesará, que sigamos errando en las perspectiva porque en definitiva a quién más le importarán nuestras perspectivas sino a nosotros mismos.

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