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Sunday, July 31, 2011

discurso de la tristeza II

Discurso de la tristeza – II -
El flaco fue el tipo más feliz del mundo hasta los quince años.
Feliz como son los niños felices, cuando no tienen que andar con la panza vacía y pata pilas sacándose con el reverso de la muñeca los mocos que fluyen todo el tiempo, cuando no tienen que andar por ahí a la buena de Dios, porque esa es la manera que les dijeron que ayudan a padres que laburan o a padres que directamente ya se entregaron de alguna manera a las propuestas poco felices para infelices que hay en una calle llena de fantasmas, llena de sombras, llenas de reflejos de hombres que alguna vez fueron o no lo fueron pero que ya no lo son.
Feliz como son los niños felices, cuando tienen la panza llena y tienen más de un par de zapatos, y zapatillas y los mocos almidonan pañuelos uno tras otro que después las criadas lavan con sus propias manos dos veces en la semana, feliz como son los niños felices que cuando menos no tienen la panza vacía aunque anden de acá para allá sin ropas o sin juguetes o sin criadas o sin empleados que anden por atrás para hacer lo que los padres no hacen porque tienen que trabajar o directamente porque no se les dan las ganas.
El flaco fue el tipo más infeliz del mundo después de los quince años.
Pasó de feliz a infeliz sin estaciones intermedias como si no las hubiera en el páramo de la vida, y si las hubo él las cruzó sin darse cuenta.
Infeliz como son los infelices, cuando no tienen a ninguno de los que tuvieron para contenerlos, cuando no atinan a darse cuenta a tiempo, que el tránsito en el que andamos es en soledad aunque a veces parezca que vamos acompañados, el flaco peleó por su flaca cuando llegó la noche de todos contra todos, cuando allá en el pueblo o los lugares en los que fue viviendo, de la noche a la mañana los que eran amigos pasaron a ser enemigos y de la misma manera no pocos de los que parecían enemigos pasaron a ser amigos, allá muy lejos cuando esos peregrinos con la memoria de un pollo entregaron a sus vecinos, a sus hermanos y también a sus desconocidos, en medio de esas guerras armadas en nombre de un mundo mejor para todos que nunca llegó.
El mundo que hubiera sido y no fue.
Infeliz como son los infelices, cuando esos que están cerca son más infelices y exacerban las infelicidades de todos, poco a poco, primero peleando contra cualquiera inventando enemigos donde no los había y amigos donde tampoco los hubo, y el flaco pagando gastos que nunca fueron suyos.
Le quitaron, la sonrisa, los compañeros de la secundaria, el dinero, los cuatro hijos, los trabajos, le quitaron el escaso patrimonio y encima lo corrieron como lacra, lo compelieron a mantenerse al margen de todo.
Más infeliz que feliz, el flaco deambula triste con su tristeza.

Vagando por las calles, mirando la gente pasar,(la
gente pasar) el extraño del pelo largo sin
preocupaciones va.

Hay fuego en su mirada y un poco de
satisfacción (de satisfacción) por
esa mujer que siempre quiso y nunca pudo amar,
jamás, jamás.

Inútil es que trates de entender o
interpretar quizás sus actos, el es un rey
extraño un rey del pelo largo.

Hay fuego en su mirada y un poco de
satisfacción (satisfacción) por esa
mujer que siempre quiso y nunca pudo amar,
jamás, jamás

Inútil es que trates de entender o
interpretar quizás sus actos él es un rey
extraño un rey del pelo largo.

Vagando por las calles mirando la gente pasar (la
gente pasar) el extraño del pelo largo el
extraño del pelo largo, el extraño
del pelo largo sin preocupaciones va.

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