Discurso de la tristeza.
El flaco fue el tipo más feliz del mundo hasta los quince años.
Feliz como son los niños felices, cuando no tienen que andar con la panza vacía y pata pilas sacándose con el reverso de la muñeca los mocos.
Feliz como son los niños felices, cuando tienen la panza llena y tienen más de un par de zapatos, y zapatillas y los mocos almidonan pañuelos uno tras otro que después las criadas lavan con sus propias manos dos veces en la semana.
El flaco fue el tipo más infeliz del mundo después de los quince años.
Infeliz como son los infelices, cuando no tienen a ninguno de los que tuvieron para contenerlos, cuando no atinan a darse cuenta a tiempo, que el tránsito en el que andamos es en soledad aunque a veces parezca que vamos acompañados.
Infeliz como son los infelices, cuando esos que están cerca son más infelices y exacerban las infelicidades de todos.
Más infeliz que feliz, el flaco deambula triste con su tristeza.

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