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Monday, August 01, 2011

discurso de la tristeza - III -

Discurso de la tristeza – III -
El flaco fue el tipo más feliz del mundo hasta los quince años, inútil es que trates de entender o interpretar quizás sus actos, el es un rey extraño un rey del pelo largo.
Feliz porque no estaba triste, en su mundo había ausencia de tristeza, solamente había que obedecer y seguir la corriente.
Feliz porque tenía lo que quería
Feliz porque tenía lo que soñaba.
Feliz porque soñaba lo que quería y luego lo tenía.
Peces de colores en colores pasteles, acuarelas y témperas diluyéndose en agua común en tubos de ensayos de laboratorios, trazos de grafito con dibujos de aventuras, dibujos de bigotes y barbas en fotografías de las parvas de novelas que juntaban la Blanca y la Eufemia, sombras de largas patillas en las damas, rulos interminables en los galanes inmortalizados en cuántas fotos habrán hecho para lograrlas, Jorge Barreiro y Enrique Liporace disputados por bellas damas inmortalizadas en fotos que insinuaban en silencio con solo contemplarlas, juegos en todos lados.
Feliz como son los niños felices, él era uno más en esa barra del Toto, corriendo detrás de los demás todos mayores que no lo tenían en cuenta aunque a cuenta tenía el privilegio de andar en sus aventuras, de andar detrás de la Tota para que les muestre eso que ella les quería mostrar y además otras cosas que quería y por lo menos él no sabía de qué se trataba, descubriendo las ladillas o la pus amarillenta fluyendo por el mismo conducto de la pis según lo contaban esos aventureros mayores.
Vagando por las calles, mirando la gente pasar, el extraño del pelo largo sin preocupaciones va.
El flaco fue el tipo más infeliz del mundo después de los quince años.
Un ingenuo opinaban algunos que fue o que es porque sea todavía aunque para algunos haya sido, un tipo sin una maldita malicia como si tenerla hiciera feliz al que la tiene, el que es malo es feliz se repitió mucho tiempo tratando de entender el silogismo que sacó de todos los sopena, como si ser feliz hubiera sido un estado que necesariamente significaba que hay un infeliz del otro lado, y que si no lo hubiera habría que hacerlo.
Pasó de feliz a infeliz sin estaciones intermedias como si no las hubiera en el páramo de la vida, y si las hubo él las cruzó sin darse cuenta, infeliz por presencia de tristeza por haberlo perdido todo en la felicidad de los otros que andarán sin saber que son infelices, pobres infelices.
Le quitaron, la sonrisa, los compañeros de la secundaria, el dinero, los cuatro hijos, los trabajos, le quitaron el escaso patrimonio y encima lo corrieron como lacra, lo compelieron a mantenerse al margen de todo.
Más infeliz que feliz el flaco triste con su tristeza y la tristeza da dolor y andaba dolorido.

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