Discurso y conjugación.
Quedamos quietos por ahí sin saber muy bien si no hubiera sido demasiada la comodidad de aquellos años como para ir entendiendo si no sería tan incómoda la incomodidad de los años que venían.
Si no hubiéramos estado donde estuvimos para llegar adonde fuimos llegando sin querer llegar adonde hubiéramos querido llegar si se hubiera dado lo que fuimos queriendo hubiésemos estado más cómodos aún en las incomodidades que fueron apareciendo como aparecieron más comodidades.
Si hubiéramos estado donde no estuvimos para llegar adonde no fuimos llegando sin querer no llegar adonde hubiéramos querido no llegar si se hubiera dado lo que no fuimos queriendo no hubiésemos estado más incómodos aún en las comodidades que no fueron apareciendo como no aparecieron más incomodidades.
No nos quedamos quietos por ahí sabiendo muy bien si hubiera sido insuficiente la incomodidad de aquellos años como para ir entendiendo si no sería tan cómoda la comodidad de los años que venían.
En aquellos años tempranos sin mayores conciencias comenzamos a transitar el nuevo e interminables laberinto de aceptar o rechazar la perfección entendida en su versión local que es una perfección de imperfectos que están convencidos de ser perfectos y que en nombre de esa posición destrozan a los demás no solamente a sus prójimos más próximos sino también a sus prójimos mas alejados, locos con locuras inventadas consistentes en cambiarles los nombres a los nombres comunes de todos los nombres de sus vidas, de las vidas propias que se fueran mezclando con las propias vidas de los demás que respecto a estos mambos tienen sus mambos propios pero digamos que más atenuados o que comprenden que las perfecciones pueden alcanzarse por una suma de imperfecciones o que las imperfecciones pueden aparecer de una suma de perfecciones.

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