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Monday, June 06, 2011

LC - XV

LC – XV -
Las que andan llorando por ahí son las mujeres los hombres no deben llorar nunca les enseña la maestra como les enseña cada letra del abecedario o cada número que van anotando para después hacer alguna cuenta aunque no se usan cuentas en los almacenes de los patrones, las que andan llorando por ahí son las mujeres hasta esas mujeres que la señorita cuenta que son pagadas para ir a llorar a los velorios cuando alguien se muere, lloronas que se lamentan gimen y sollozan como si fueran parientes del difunto por unas pocas monedas para que los deudos no se sientan solitarios.
Esas conversaciones recuerda que anulaban las preguntas que desde que comenzaban eran como un paso más para no preguntar de dónde se viene, de porqué se tienen amigos en las mismas condiciones cuando a los señoritos de la casa grande de la gran sala se los ve felices correr entre personas mayores que parecen estar atentos a las cosas que necesitan porque cada vez que algunos de esos niños lloran les acercan un juguete o los montan a las hamacas colgadas en los quebrachos del parque.
Esas conversaciones son las que más recuerda y como las recuerda tanto son las que según él le fueron quitando lugar de su cabeza como para ocuparlos con las letras o lo números que se aprendieron en las clases improvisadas en los galpones de la finca con muchos niño y jóvenes de la peonada.
Así que no se sabrá mucho de las letras que juntas sirven para armar unas pocas palabras sobre las hojas amarillentas que compra en la ciudad la maestra con el dinero que le da Don Félix, así que no se sabrá mucho de los números que entran con paciencia y algunos latigazos, pero esas conversaciones de no llorar y menos de preguntar lo que a los mayores les incomoda bien que se recuerdan.
La maestra sabe, lo que no sabe es que a veces se llora por las cosas que faltan además de los recuerdos que no sobran.

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