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Sunday, June 05, 2011

LC - XIV -

LC – XIV -
De esos tiempos el recuerda solamente tres días que asocia siempre con su amigo Juan Sanfasón le dice porque el otro anda por todos lados con esa palabra rara que adónde será que la aprendió y porque como él no tiene un apellido que al menos recuerde como propio, siempre le dice el otro que no conoció ni a su mamá ni a su papá y que el peón que lo crió que es muy bueno le dijo hace mucho que no ande preguntando zonceras y que ayude con el trabajo.
El primer día deben haber tenido seis o siete años, nadie se ocupa tampoco de estas zonceras de saber el día que uno ha nacido algún otro filósofo del surco le dijo alguna vez que a nadie le importa la fecha de nacimiento como a nadie le importa la fecha en que uno se mueres, que uno llega y se va sin penas de uno ni glorias propias, ese primer día que recuerda de aquellos días fue un atardecer que se encontraban metidos con otros peones ayudando en la siembra del tabaco, cuando ellos corrían patapilas acarreando viandas y herramientas para los paisanos que se deshidrataban debajo del sol todo el día, cuando a él y al otro los llamó Don Félix y les anunció con tono de orden que comenzaran a aprender a leer y a escribir con una maestra que se arrimaría tres veces a la semana a la finca con ese propósito de que ellos fueran mejores a sus mayores que volvían deshidratados de las siembras y también de las cosechas.
El segundo día fue al fin del año siguiente cuando con una letra redonda y grandota como la que le salía logró anotar a duras penas partes del abecedario entero. A, b, C, D, y todas las otras olvidando alguna confundiendo otras con mayúsculas o minúsculas, en una hoja amarillenta y utilizando un lápiz de grafito que les prestaba esa señorita simpática buena y comprensiva que tuvieron porque además de enseñarles les buscaba siempre un tiempo libre para que volvieran corriendo patapilas a los surcos donde los otros trabajaban.
El tercer día fue al fin del año siguiente y lo recordaba porque a duras penas logró hacer tres sumas y tres restas alcanzando solamente hasta las decenas.
Era un trabajo más pesado que el que deshidrataba andar con estas vituallas por más simpática, buena y comprensiva que fuera la señorita.

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