LC – XIII -
Le cuesta creer las historias que llevan y traen los pescadores, las historias que llevan y traen los peones de las fincas borrachos todos los días de sus francos, pero más le cuesta creer que los parroquianos más puros se las crean de todos los relatos que andan dando vuelta junto con los comentarios y todos los chismes, el cura está cansado de maldecirlos y de bendecirlos, a esa misma gente que no tiene otros entretenimiento que andar ocupándose de las intimidades y los secretos de los otros, le cuesta creer que los demás crean porque el es uno de los que no cree lo que otros creen es la vida de los demás sino un reflejo de la vida de los demás cada vez que se emborrachan cuando hay fiestas patrias cuando hay fiestas patronales o cuando hay cualquier otra fiesta.
Cuando soñando o en estados de ensueños hacen como que ven fantasmas cuando no se dan cuenta pero a los fantasmas los cargan propiamente ellos con las culpas que acarrean con sus osamentas desde siempre, cada vez que después de algún suceso el cargo de conciencia les cae con todo el peso sobre sus espaldas después de haber traicionado después de haber mentido después de haber matado.
Le cuesta creer la historia pero no le cuesta creer que está bien que se las crean, a veces piensa que es él el que tiene cambiada la fantasía o que no puede vivir la fantasía como la viven los otros cuando quisiera hacerlo, creer que hay que sentir miedo por algunas cosas, que algunas cosas deben servir para temblores, que en definitiva a veces es bueno temblar o tener miedos para saber de la intensidad y de la importancia del alivio, que los fantasmas son al final una prolongación de las personas y de las circunstancias que quedan inconclusas y que en algún momento deberán finalizar.
Parte de la vida es un reflejo de las sombras de las propias huellas que se van dejando a medida que se va andando.
Parte de la vida es la muerte, y la muerte es un reflejo de las sombras y de las propias huellas que se van dejando a medida que se va muriendo.
Cada día se nace un poco cada día se muere un poco.
De ellos dijeron que la peor era ella que si bien no andaba con muchos hombres por ahí algunos la escucharon comentar que se había dado después de juntarse con él que él era muy viejo para ella, que ella era casi una niña y él un pícaro ya crecidito, que ella necesitaba un hombre más joven para que la atienda todas las veces que necesita estar atendida.
De ellos dijeron que él era mejor que ella pero que era un pícaro que andaba con varias de catre en catre, y que así es que fue cayendo en la trampa de la más chica que le anduvo zarandeando las polleras hasta que lo hizo que perdiera porque justo que él quiso hacerse hombre de la misma mujer ella quiso hacerse mujer de varios hombres.

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