El discurso de PJP, siete.
Veo dos niños mirando el mundo desde abajo, continúan sin los padres cerca aunque se nota que son niños con padre y madre porque son pulcros y están vigilados, hay dos mujeres que vigilan son las mismas mujeres Blanca Y Eufemia, empleadas niñeras sirvientas encargándose de esos dos niños que no entienden nada desde allá desde abajo aunque lo miran todo y seguramente lo escuchan todo, del vecino que partió que no está, el niño del que nadie habla después del día de los gritos y las corridas no apareció más en la plaza donde van todos donde las mujeres que cuidan pueden charlar con otras mujeres que cuidan y presumirle al placero, todavía es como que escucho que a alguien se le escapó que aquel niño se fue con Dios que de vez en cuando Él se lleva angelitos para tenerlos cerca siempre, ese mismo placero que como le gusta que le presuman, recorre el predio regando ligustrinos y plantas una y otra vez, o desparramando una y otra vez ladrillo picado que hay por los caminitos que parecen parte de un laberinto inmenso que en el perímetro está cercado por alambrado, veo dos niños más niños testigos desde cincuenta centímetros para arriba desde una cota desde la que todo parece grande a este ese sencillo laberinto donde todo parece estar en su lugar, los juegos para niños, la retreta, veo niños escuchando otras conversaciones sin escucharlas los niños no escuchan, los mayores andan alborotados de nuevo, sintonizan radios con dificultades por los chirridos hasta que una posición del dial significa sonidos mezclados de gente que habla en algún lado y de interrupciones con las que vuelven los ruidos, en algún lugar otra vez una cuestión de tiros o muertes, el presidente de algún lado muy importante pasa a la historia con un tiro en la cabeza, veo dos niños veo más niños jugando mientras el cura y dos ayudantes explican el catecismo y hablan de portarse bien confesarse obedecer los mandamientos, y las veo a las mujeres, calzar a los niños dos trajes muy blancos, pantalones cortos, brazaletes y unos libritos blancos y bien encuadernados que no se abren pero que contienen lo que el cura y los ayudantes van enseñando, veo a dos niños y a más niños en su primera comunión y además en las kermeses por el día del santo patrón de la ciudad, muerte vida resurrección y pasión que esos dos niños ni siquiera entienden.

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