Trago largo- II –
A sus primeros ritos mundanos ya los cumplió en su casa, rebusques que algunos de los tilingos con los que se verá no entendieron jamás ni entienden ni entenderán cuando trata de explicárselos o más bien cuando apela a que ellos lo entiendan.
De todos los que sin dudas repasa siempre con aplaudidores en su circo escenario propio, hay uno entrañable que por lo general despliega en el baño o en el dormitorio frente al espejo, como si hablara con otro o se trenzara con las sombras en monólogos que no cesan, se concentra para contar su historia fabulosa que como en toda historia fabulosa empieza con un había una vez un príncipe, un delfín corrige la mamá consentidora cuando lo escucha y que entre otras marcas no lo deja tranquilo con eso de perseguirlo para limpiarle con hisopos las orejas por afuera y por adentro y con sacarle de las uñas la roña, un grandote de esos para esos arrumacos exagerados, y un canchero en la parla fuera de onda de papá que entre un guiño de ajitos y otro se lancea seguido con eso de organizar una salida un joda los dos solos, tigre con añoranzas, hijo de tigre continúa su cuento relatándole al que desde el espejo le confirma solo los gestos, y el reflejo de una lozanía que poco a poco que casi no se nota, una lozanía que se va perdiendo, aunque esto no se reconozca o se mira para otro lado del espejo con una imagen que acusa el paso del tiempo.
En la carrera de bacán bacanazo de punta a punta, el infante con más castillos que nadie en el mundo, porque a nadie pero a nadie se le ha ocurrido sino solamente a él, que una forma de ganar feudos y adeptos y mantenerlos, es aquello de estar en uno y en todos lados o no estar en ninguno de los boliches conocidos y concurridos, sus propios castillos con torres y pistas por todos lados, castillos que se inauguran otros que se van fundiendo y otros que vayan a inaugurarse, en los que fueron en los que son y en lo que serán esos antros dicen los viejos y los necios, amargados y olvidados de farras permanentes y ausentes, hay que bancárselas en esas fortalezas dignas de aventuras de camelot en las que es cuestión de tener ascendencia con unas cuantas diosas que encima de estar buenas pueden intercambiarse porque andan predispuestas y calientes, él se repite a cada rato aquello de hazte a la fama y échate a dormir, los demás es apuntar y difusión mucho del boca a boca se dice o se los dice al hombre del espejo, esa difusión tan rápida y eficiente de los chismes nocturnos, justamente esos puteríos por los cuales las locas te marcan y te disputan, afanosas y calentonas, le describe con exageración al otro y se describe a sí mismo con esa arrogancia que es ejercitación para lo que después necesita.
Al del espejo o a cualquiera, sin una pizca de piedad para nadie por las dudas se estén hiriendo susceptibilidades, con pelos y señales a quienes se lo piden, el rey apunta bien cuando apunta, continúa su relato no auténtico como un clon disimulando, resumiendo reduciendo diciendo que hay que tener sabiduría y de la auténtica a la hora de utilizar las estrategias y los cartuchos con la elegida, la beneficiada la afortunada del momento por la acción de sus marcadas infalibles, la dichosa musa de haber sido fichada por él, amante latino dice el papá cuando anda cerca en remembranza del rabito que nadie se acuerda, pinceladas de una larga muy larga larguísima crónica cuyo final depende del control que él tenga de los detalles los innumerables detalles que hay que cubrir para que todo salga ok, al instante o cuando se diera la oportunidad pero con los avatares con los que no se acaba nunca, como si fueran capítulos no cerrados, capítulos vívidos y vividos de una historia con varios the end e inesperados desenlaces mordaces.
La otra costumbre imperdible con ceremoniosas y complejas acciones es también doméstica, y la comparte de hijo de tigre a tigre, con ese animal mañoso y mañero de su padre con el que comienza como a las siete de la tarde de cada día de salida, hablando de libaciones del trago largo del día, trago largo y batido de bacanes con práctica incluida que inician con cerveza pasando al vino y a otras bebidas que confirman ese trago largo en serio, en una progresión que finaliza con alguna mezcolanza rara y con denominaciones que los sorprenden y los divierten como si fueran niños, que traen de cuento de la calle o inventan ellos mismos, como el torpedo, la caipiriña a la que le conocen el origen carioca, el remolino o como calificaran plagiando o sin plagios a esa mezcolanzas de alcohol azúcar y piña colada con chocolate molido y licuado de ananás que les deja el hígado a la miseria o le arruina una salida al mago con una diarrea, pasan horas inventando menjunjes para la parte del show propio que continúa ya en la barahúnda reservada a niñas enamoradizas y acompañantes encolerizados, de poco o nada, si al final de cuentas sus tiempos son limitados como los tiempos de cualquiera, descubrimientos a dúos y complicidades filiales que le permiten al ungido hacer más tarde sugerencias y bromas a los barman profesionales, a los mismo que cada noche de las que anda baten ciento de cubas al ritmo de la música al ritmos de la noche, que sale de los bafles o parlantes según papá a bastante más de setenta decibeles, después de todos se trata de tareas con mucho de insalubre, y el hidalgo en algún momento pide pista para que otros tengan sus oportunidades.
No comments:
Post a Comment