Cuestiones de servicios del agente de segunda LC.
Los dos se fueron los dos se fueron para siempre, ella de alma presente invisible a los ojos de cualquier alma bendita que quedara deambulando como sonámbula él de cuerpo ausente a los ojos de los policías que los rastrearon todos esos días, ella a circular por siempre en la ingravidez del firmamento él a transitar para siempre en la gravidez del espacio del planeta, ella en el vapor impalpable de la tristeza y él en los efluvios comprobables del remordimiento, los dos se fueron resoplando, ella expirando y para fuera él inspirando y expirando para adentro y para afuera, los dos transformados en fantasmas aunque uno se fuera de este mundo y el otro se quedara en este mundo después de la colosal sopapeada que se dieron de exagerados nomás como vivieron, al borde de sus histerias al borde del precipicio de sus penurias de paisanos marginados aunque bien que pusieron sus hombros para hacer llegar la materia prima al Alto Molino el lugar donde trabajaron antes que se agarraron.
Justo cerca de ahí se les dio por festejar en un descanso de cambio de quincena, entre molienda y molienda para tener los sacos de harina, entonces y de festejar se les dio por mamarse juntos y de mamarse juntos justo de comenzar a sincerarse y de comenzar a sincerarse juntos a justo y a decirse las verdades como se dicen los borrachos y los chicos, y de decirse las verdades como hacen los borrachos y los chicos a calentarse juntos, calentarse para agarrase a los sopapos y no para andar de arrumacos, justo a ella porque parecía que él no había dejado ni una paisana en el camino, solteras y casadas, gordas y flacas, feas y lindas de las conocidas él le confesó que se las mandaba a todas y que le encantaba tironearles las enaguas, y justo él porque parecía que ella si había dejado a unos cuantos paisanos en el camino porque no es china de andar regalándose a cualquiera, pero con unos pocos había saltado por una docena de catres saltos que al otro no le gustaron, y entonces justo de manotearse juntos cachetadas primero empujones después y así sucesivamente así se vieron de patitas en la calle por andar descuajeringando tardes tranquilas en esa zona tranquila de esa parte de la ciudad por la que el tren que va para Cerrillos pasa a eso de las dos de la tarde y de vuelta como a las ocho de la noche.
Los dos se fueron los dos se fueron para siempre, ella sin descansar en paz aunque le dieran cristiana sepultura los vecinos comedidos y asustados pero quedó su espíritu que todos los noctámbulos dicen encontrarlo llorando y lamentándose en las vías, adúltera que habrá tenido su merecido andan diciendo los más encarnizados, y él que estará descansando en algunos lados o cansándose tal vez porque seguirá ofreciéndose en cientos de obrajes y plantaciones de tabaco y de hortalizas y de porotos o para cuidar a las majadas lejos del mundo y de los testigos que pudieran acusarlo, asesino andarán diciendo los más sañudos, y ella asustando a los paseantes borrachos o lúcidos que deambulan por las vías en noches cerradas o en noches de luna llena, vagabundos sin destinos transitando oscuridades.
A ella la corrió con agua bendita y a él lo persigue con el peso de la ley, le comenta el agente de primera Liborio a sus compañeros los agentes de segunda, contando de su último ascenso cuando un fraile del San Francisco roció le tierra en varios de los lugares con agua bendita, en donde los miedosos dicen que aparece el alma que no hace nada que llora desconsolada, a lo mejor por lo que le hicieron a lo mejor porque no le abren la puerta del purgatorio, historia de ella nomás los miedosos timoratos que en vez de venir a contar donde anda él con su cuerpo y sus manos de asesino encubierto por ellos que lo apañan, andan viéndola a ella donde ya no está.
Los dos se fueron, ella para siempre aunque la gente le ande poniendo velas en una cruz improvisada, él adónde se esconderá hasta tanto lo atrape para ganarse el próximo ascenso.
Por eso en su papel de secretario y comisario de órdenes toma la denuncia que le traen unas ruidosas comadres y escribe de la forma y de lo poco que le enseñó Don Félix.
Actuación policial Nº 3 de 1909 del Señor Comisario Don Marcos Andrade de la Jefatura de Policía Departamento Calle Caseros – Alto Molino y se prepara para tomar la denuncia de Angélica Flores contra Bonifacio Estrella acusándolo de aber abusado de ella y de sus dos hijas.

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