Cuestiones de servicios del agente de segunda LC.
No será un señorito de primera pero él bien sabe que con poco que se esfuerce puede ser considerado un señorito de segunda y eso no es poca cosa en una ciudad la linda donde le dan importancia a todas esas cuestiones de linajes y alcurnias, de algo le tiene que servir haberse criado con Uriburo como entenado de Don José Félix como andan diciendo los chismosos de pacotilla a los que no les da ni la hora, aunque esos lo miren con desprecio porque él sabe que ellos saben que no le alcanzan los cien pesos moneda nacional que gana como agente de segunda y piensen que no le alcanza todavía para comprarse uno de esos elegantes relojes que se cuelgan con cadenas en los pantalones, no será un señorito de primera pero seguro tiene maneras y reacciones de señorito de segunda, lo que ha pesado mucho para que lo subieran en el escalafón de agente de segunda a agente de primera por sus últimos servicios, andan diciendo los mismos envidiosos de siempre cuando ellos saben que él sabe que lo consiguió con méritos propios.
Trajinando de casualidad con uno más de todos líos que se arman hacen ya como diez años a esta parte, por la pelea entre esos dos borrachos mujer y varón que se agarraron a cachetadas, patadas y arañazos en un almacén de Ramos Generales y salieron enredados saturados de alcohol y de celos mutuos, matrimonios que dijeron pero que habrán de ser esos matrimonios, peleando y revolcándose que fueron hasta el Campo Caseros y hasta que el tipo la dejó tirada en la vías y el tren la pasó por encima.
Trajinando con los que dicen que la mujer esa que aparece todas las noches allá bien arriba en la calle Caseros, es el alma en pena de la misma mujer, el espíritu que no puede descansar en paz de esa misma mujer del despelote, que habrá quedado aquel día hasta que la encontraron a la altura de las vías del tren que lleva a Cerrillos, y que desde entonces asusta a los vecinos en la noches oscuras y peor en las noches de luna cuando según lo que cuentan se queja de más y llora y solloza todo el tiempo como si no hubiera tenido la oportunidad de deshogar sus penas que deben haber sido muchas.
Cuestiones de servicios del agente Liborio, cuando el doceavo vecino le cayó en una guardia se fue hasta San Francisco buscó a uno de los frailes para que echara agua bendita y desde ese día los reclamos se redujeron.
Inteligente decisión le dijo su superior, a él que no será un señorito de primera pero que seguro es señorito de segunda, a él que por eso pasó de ser agente de segunda a agente de primera la antesala del puesto sargento y de mejores sueldos.
Pasó entonces de agente de segunda a primera por una diligencia y no por andar llevando y trayendo chismes para su jefe, el comisario de primera de la comisaría del Alto Molino..

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