LC – VII-
El día de oy, 15 de enero de 1909, se presenta ante mí LC comisario de policía del Alto Molino, una mujer que dijo venía a levantar una denuncia y la que respondiendo a las preguntas que le hizo contestó, llamarse Angélica Dolores, viuda (no sabe de quien), santiagueña de treintai ocho años deedá, quien vive en una casa blanqueada de verde que hay al otro lao de la estación, en el camino que va pal matadero. Despues deso le pasé la palabra a eya y dijo: que la primera ves se casó con Francisco Carreño, de quien tuvo dos hijas, la Micaela y la Dolores de 18 y 15 añios deedá cada una de eyas, que eran mui felices pero un día el se fue a trabajar a la cosecha pero como estuvo cuatro añios sin volver pa las casas ni dar señales de vida, eya creyéndolo muerto se volvió a casar con el Casimiro Reyes; de quien tuvo tres hijos más, que no sabe porque causa Reyes, también la abandonó hace ya mucho tiempo, y como no esta sigura si sus dos maridos son muertos o no, es que no sabe de cual deyos es viuda. Que hace un añio se conoció con el Bonifacio Estrella, foguista del tren ramal C-13, quien quiso casarse denseguida con eya, pero la disente de miedo que le pasara lo mismo que con los otros maridos no le dio el si y solo le asetó vivir arrimada con el pero guardandolé el rispeto como si fuera su esposa endeveras. Que el Estrella se portó bien al prinsipio, era cariñioso con sus hijas y corría con los gastos de la casa. Pero muy pronto la disente se dió cuenta que entre él y la Micaela, haíba algo y no estaba desacertada, porque cuando aclaró las cosas resultó que su hija ya estaba gruesa y que el seductor era su propio marido. Que por supuesto ubo un gran barullo entre ellos, pero como se habían acostumbrado a vivir todos juntos, arreglaron las cosas, pero como marido de la Micaela, con ella, “nihablarse”. Claro que eya sentía perderse un marido joven y con empleo como Estrella, pero dispues de lo que pasara “que iba aser”. Como es el único que sabe escribir y leer un poco Liborio hace guardias de doce horas pedido por sus superiores, por eso se queda dormido cuando nomás comienzan las investigaciones que le encargaron para ver de perseguir al culpable después de mucho tiempo, porque el almita de la viuda se habrá ido a penar a otro lado desde que la corrieron con el fraile del San Francisco, pero los malandras quedan cerca así que hay que enterarse bien de todo lo que ha pasado.

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