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Tuesday, April 12, 2011

exacciones, legados, avivadas de los que anduvieron viniendo

La resistencia secular, profana intención terrenales pasiones de hacer entender que se puede interpretar lo mismo de diferentes maneras.
Nadie mejor que nuestra gente de los pueblos originarios de América para dar testimonio de los efectos de una colonización que fue bastante severa a juzgar por las evidencias de la historia y a la distancia, nadie mejor que nuestra gente de los pueblos originarios de la América para dar fe de los saqueos y de las crueldades que se cometieron desde el siglo XV en adelante en el nombre de reyes desconocidos por acá y de un evangelio cuyos principios distan mucho de las barbaries y los atropellos cometidos. Nadie mejor que los descendientes de guerreros valientes cuyo estandarte más emblemático fue el cacique Viltipoco galopando a puro cuero por la quebrada, nadie mejor para dar el argumento vivo que los lazos de civilización que otrora se tendieron fueron por lo menos para los que vinieron, a los solos efectos de llevarse las riquezas y sumir a generaciones enteras de nativos en el olvido y en la pobreza por hablar de los efectos menos malignos.
Para tantear las explicaciones no cubiertas de las preguntas sin respuestas a las profundas diferencias en los niveles de desarrollo que tienen actualmente muchos de los países que estuvieron en el rol de potencias colonizadoras respecto a cómo se encuentran también hoy las naciones que eventualmente estuvieron en el rol de naciones colonizadas.
Las discrepancias descomunales reflejadas en un indudable balance que indica que en forma sistemática en estos últimos quinientos años se drenó riqueza a cambio del ingreso de manufacturas con alto contenido de valor agregado, situación esta última que confirma que los costos de esa colonización que se menciona se pagaron por partida doble, por un lado como vaciado de materia prima y por otro lado como financiamiento de los niveles de vida de los habitantes de las economías centrales del planeta, esto no es hoy un secreto cualquiera sea el entorno en el que el tema se analice.
Nada puede hacerse por retrotraer situaciones que profundicen diferencias que se hacen casi ridículas en el marco de la globalización que se vive, de crecimiento exponencial de las comunicaciones del avance tecnológico y de la necesidad de una integración que cada vez más habrá de interpretarse como de toda la humanidad, que en un mediano plazo necesariamente deberá servir para erradicar la pobreza las guerras y las miserias que dejan al descubierto las miserias del mismo hombre o de algunos hombres en todo caso, cuyo motivo principal de su paso por este planeta es la instancia de acumular emulando la leyenda de Midas, acumular por acumular.
No obstante, por estas geografías con todos los sentidos atentos debemos reivindicar para las generaciones venideras la urgente necesidad de detectar nuevas estilos de colonización que si bien son nuevos en las formas y en la coyuntura de prácticas pacíficas no son novedosas en el fondo en cuanto a los objetivos de seguir avanzando sobre la apropiación irregular de nuestros recursos naturales, especialmente entre los que se encuentran en primer lugar nuestros recursos humanos.
Y en esa tarea vale como oro el legado de Viltipoco como representativo de la RESISTENCIA efectiva a la colonización, cuya forma más actualizada es la de la propuesta a la preservación del planeta y el mantenimiento de la biodiversidad, precisamente por parte de representantes de esos mismos países que hace poco menos de doscientos años depredaron sin autorización y en varios aspectos nuestros recursos naturales.
Para honrar el coraje del valiente, para enaltecer su honorable condición de indio empecinado de guerrero incorruptible de ese Viltipoco que muchos ni siquiera conocen, elevando nuestro pequeño homenaje a la figura de ese general intuitivo perspicaz y aguerrido, es que podemos oponer nuevas formas de obstinación a esos avances que hoy parecen inofensivos e imperceptibles pero que no obstante penetran en muchas de nuestras mentes y de nuestros territorios lentamente como antes, nosotros no podemos dejar de ser protagonistas activos de los tiempos venideros con los nuevos desafíos que se irán planteando cuando se decida sobre lo que queda como las reservas naturales o mineras entre las que sobresale como una divisa nítida el agua como elemento de vida.
Nadie mejor que nuestra gente de los pueblos originarios, y nosotros fruto de ese crisol de razas que fue contra la pureza, para unirnos a interpretar históricos reclamos y ontologías actualizadas de la colonización, y entre todos codificar los avances externos, para recrear alternativas de entereza pacífica de intransigencia amigable pero no por ello permeables ni insuficientes desde el punto de vista intelectual o ético, para hacer una resistencia secular, persistente como la de Viltipoco.

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