Conopios y famas que cambian con el tiempo de vestiduras.
Cuando comenzó apenas parecía un zorro con piel de oveja, las madres confiaban en él para encomendarle sus niñas que calientes se desesperaban por llegar a las reuniones sociales, a los bailes, o directamente a los asaltos que consistían en caer de improviso a la casa de alguien con las provisiones suficientes como para no causar inconvenientes a los dueños de la casa, como para que pusieran malas caras o ensayaran desplantes que arruinaran las milongas.
Era un verdadero zorro con piel de oveja, porque paciente esperaba que las niñas lloraran sus desengaños, y mientras las calmaba hacía lo que las madres creían que él les evitaba a sus hijas, de las otras ovejas con piel de zorro, alimaña encubierta.
Cuando fue creciendo parecía un lobo con piel de cordero, las madres confiaban en él porque las mismas niñas decían que él era bueno y de buen comportamiento, y que él las cuidaba de los otros malos y de mal comportamiento, en los bailes, o directamente en los asaltos que consistían en caer a la casa de alguien con bebidas y algo de comida como para no causar inconvenientes a los dueños de la casa, como para que no pusieran mala cara o hicieran desplantes que arruinaran las milongas.
Era un verdadero lobo con piel de oveja porque paciente esperaba que las niñas lloraran sus desengaños, y mientras las calmaba hacía lo que las madres creían que él les evitaba a sus hijas de las otras ovejas con piel de lobo, chacal mañero.

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