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Friday, April 08, 2011

crónicas de cronopios y famas antes de despejar las legañas

Crónicas de cronopios y famas, una mañana antes de despejar el ojo de la legaña.
El difícil arte de ser en el otro o de no ser, de ser con el otro o de no ser, de ser por el otro o de no ser, o definitivamente de ser contra el otro y de ser.
Dura lucha lleva el patriarca solitario aunque ande siempre acompañado, como ahora que se lo puede ver en un afiche muy pegadito a ella y debe ser nomás porque según las estadísticas de los encuestadores que cuestan mucho por estos días y nada el día después cuando dan los resultados, ella está de parabienes y no tiene competencia en ese océano de incapacidad e inexistencia de ideas originales o al menos de sueños que se llena con el aporte de los que le hacen la contra por hacérsela nomás, estos de acá no las tienen pero parece que las tienen porque los de allá tampoco las tienen, o las tienen todos y saben que el sistema funciona sin ideas y sin sueños, que para estar alcanza con un poco de demagogia, de mesianismo y de repartos de limosnas. En ese afiche aparece el patriarca con su vieja sonrisa de siempre, elegante como siempre, apostando al último modelo de líder carismático, pero solamente él sabe de las soledades del poder, sabe que los hombres pasan, especialmente los que fueron apalancándolo en todos estos años.
Como ese tío patilludo que promediando los noventa no tuvo mejor idea que convocar a figuras populares que le sirvieran de sustento a su propia figura, en épocas de pizza y champagne y derroches a la altura del primer mundo aunque el escenario fuera del tercero. El fue el primero el que le dio una mano al patriarca y comenzó a rescatarlo de un agrisado porvenir como deportista segundón en un deporte escasamente popular, fue la primera vez que sintió la agobiante responsabilidad de ser en el otro o no ser, ahí estuvo la campaña de entonces, a la vuelta de la esquina de ese porvenir un poco oscuro por entonces, había que aportar riegos por aspersiones de popularidad al traqueteado caudillo y a cambio la gloria, esa entidad esquiva para muchos que además aparece para algunos solamente con fortuna y con fortunas, llegó con ideas y sueños, como cualquiera, pero el tío comenzó a enseñarle que el sistema funciona sin ideas y sin sueños, que el sistema funciona con choripán algunas propinas y miserias.
El patriarca pasó sin penas ni glorias por la liviana desprolijidad de eso que se llamó alianza y que fue un gestión sin pena ni gloria, sin pena y con gloria de los que tuvieron lo que no tuvieron millones de compatriotas estafados por el estafador heredado, ese estafador que por entonces colocaba con buena demanda las perogrulladas que venía vendiendo desde sus épocas de hombre mediterráneo, porque los millones de compatriotas que tuvieron pena sin gloria conocieron gracias a ese Satanás con traje de chicago boy, los trueques y las elaboradas figuras para explicar el desfalco, cuando se hizo la luz, después del desbande la figura del patriarca resucitó con fuerza al calor de la figura del eterno sospechado, otra vez la coyuntura de de ser con el otro o de no ser, cuando conservaba aún sus ideas y su sueños.
Cuando llegó el tipo chabacano del sur marcando territorio, colonizando el páramo desvastado, tratando de demostrar la contra del determinismo biológico de su incapacidad de volar, cubierto con plumas que casi son escamas o viceversa, el patriarca estuvo acomodado en primera fila, su figura calzaba justo para mandar las primeras señales a la gilada sin memoria que al pedido que se fueran todos se contestaba que se quedaban todos, camuflados, así que por entonces llegó al pináculo de su gloria aunque en la soledad nuevamente soportara el peso de ser por el otro o de no ser, mimetizado y convencido que hay un porvenir que se hace sin ideas y sin sueños, estuvo en todas las fotos aprendiendo que hay aletas que sirven de timón en el agua y patas para cuando se vuelve a la tierra, que una locomoción erguida por erguida que se quiera hacer se puede hacer aún con las patas atrás si se cuenta con alas transformadas en aletas.
Dura lucha lleva el patriarca, definitivamente, con todo eso y de haber perdido sus oportunidades de ser contra el otro y de ser.

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