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Saturday, April 09, 2011

cronopios que de tan locos que andan definitivamente se creen grandes famas

Crispaciones de crispadores seriales crispados.
No hay ninguna duda que él nos dejó un vasto legado, pero antes de él ya éramos unos crispados, tenemos un largo pasado de crispaciones, tan largo que hay generaciones enteras que llevan la crispación como parte de su ADN, así que probablemente tengamos un futuro también largo de irritaciones, porque en este tipo de síndromes psicológicos es igual que con los síntomas físicos, el primer paso para el tratamiento del problema es que el titular del problema lo reconozca, cosa que como titulares del problema no hacemos.
El nos encolerizaba, sabía tocar nuestras más inconfesables maldades, entre ellas celebrar lo que antes denostamos o viceversa, y maldecimos aquello que anteriormente bendecimos, como impolutos ciudadanos negando lo que anteriormente permitimos, con esa impunidad que da a cualquiera sentirse parte de ese pueblo que como entidad parece siempre del lado de la razón aunque en la acción camine siempre en el fango de la irracionalidad, con esa actitud despótica que permite camuflar la identidad en el ancho mar de la multitud sin nombre y apellido.
El nos sulfuraba, sabía hacerlo, transformando al amigo en enemigo, al deudor en acreedor o viceversa, si tuvo un mérito fue justamente el profundo conocimiento de la parte más torcida de nuestra idiosincrasia, potencial que si hubiera sido equivalente a su conocimiento de las cuestiones que nos faltan antes de poner atención a las que nos sobra, le hubiera dado la inmejorable oportunidad de cambiar nuestra historia, justamente esa gris historia que arrastramos como lastre desde la profundidad de los primeros días de nuestra existencia.
El nos indignaba, a nosotros justo a nosotros que vivimos indignados.

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