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Thursday, April 07, 2011

cronopios y famas que se revientan porque saben que esos revientes prescriben y si no los mata el paso del tiempo

El tiempo que estuvimos en peligro, y terminamos como cronopios y famas impunes. El tipo en todo caso se considera un compadre, él sabe que al final de cuentas las cosas tienen que acomodarse, el día del hecho él estuvo en actitud pacífica de expectación le dijeron que escribió el abogado, sin propósito preconcebido, qué compadrito comenta en voz alta cuando puede, para que lo escuchen, porque sabe que sus detractores deben andar chusmeando por desconocidos o conocidos pasillos de las casa adonde se reúnen posconservadores, y eso a él lo jode y más que venga de cualquier rechiflado en la vidriera, compadritos serán los livianitos esos que andan llorando amores por despechos que no se aguantan, chabones que lloran cuando los deja una percanta, pero él no es de esa chusma, será de condición humilde pero salvo el percance anduvo bien en su carrera, primero en el correo donde hizo toda una carrera y después esos cargos de comisario que sus amigos los orejas le dieron.
Primero en la penitenciaría de Vicente López, compadrón de treinta y siete años un pibe nomás, donde por fin pudo hacer una diferencia importante entre lo que es y lo que debe ser, y pudo comprase un ranchito importante para establecer a su familia, después de todo el oficio del policía es bastante sacrificado y no vienen mal esos pesitos extra que los tipos deben pagar por sus seguridades, corren tiempos embromados, de muchas broncas y de muchas frustraciones así que la seguridad es lo primero, anda diciendo para que los escuchen por todos lados del penal para que los otarios divulguen, le andan campaneando que hay jueces que dijeron que le pueden conseguir la libertad por buena conducta.
Después en la comisaría de Chacabuco, donde el pago de diferencia se atrasaba un poco nomás pero era importante como en Vicente López, comparada con el magro sueldo de policía y los riesgos que trae aparejado un laburo que en estos días es un laburo para machos, diferencia que dobla o triplica el sueldo así que si habrá para ponerse contento, diferencia que los chismosos le llaman coimas porque se mueren de la envidia y de las ganas de ser los destinatarios, como le llaman embustero a él sus enemigos y ahora que anda en problemas, él sabe bien que son unos envidiosos de esos que no se las aguantan, porque cuando él los reta a medirse salen corriendo como maricas para otro lado.
El tipo en todo caso se considera un compadre, qué compadrito comenta en voz alta cuando puede porque sabe que sus detractores andan chusmeando por desconocidos o conocidos pasillos de la cárcel, y eso a él lo jode, compadritos serán los livianitos esos que andan llorando porque no se aguantan el calabozo y no se hacen cargo de sus responsabilidades, él sabe bien porqué lo mató al senador ese que se las daba de pesado con los jefes del ministerio de economía, chabones que lloran igual cuando los deja una percanta o se están pudriendo en una cárcel, pero él no es de esa chusma, será de condición humilde pero salvo unos años perdido viene bien en su carrera, primero en el correo donde tuvo lo que otros no tuvieron aunque lo hayan exonerado, y después los cargos de comisario que sus amigos los orejas le dieron, para después andar diciendo que es un triste asesino a sueldo de los poderosos de los frigoríficos.
Qué sabrán, envidiosos que andarán yirando por ahí, él acomodó a su familia, y espera el dictamen de los jueces que le eviten la gayola por buena conducta, después de todo como les explicó fue una cuestión de calenturas, qué sabrán de su buena fe que los hizo en buena, arreglando las cosas entre hombre nada más, en los años cincuenta que corren esas historias han quedado viejas.

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