Trabalenguas, grato patriota para patria ingrata, paria el patriota paria la patria.No pudo escuchar Tomás que le dijeran Tomasito, no pudo tener la sensación de una mano movida por la ternura revolviendo sus cabellos, sus padres partieron pronto y lo dejaron solitario, a merced de la venturas de tíos amigables que contaban cuentos de Trafalgar y de otras historias del mar y de marinos, de parientes políticos de vecinos que se apenaron con él cuando él ni siquiera supo de penas, parientes y vecinos que contaron de barba roja y de barba negra mezclas de héroes y de villanos, pero sin dudas eso forjó su temperamento de emprendedor y corajudo, condición de muchos paisanos de alrededor de los corrales del Alto por el año de mil ochocientos, cuando los cuentos de aventuras abrigaban igual que el calor de los fogones.
Así que amparado en las gracias de la virgencita de los Dolores patrona del lugar donde nació su padre, justo él y justo esa sublime madre de todos los que tienen malestares de angustias que en toda la vida se llevan como una puntada en el pecho, y por la virgen de Guadalupe por parte de su madre, se lanzó de jovencito a la aventura de andar haciendo patria, patria de los patriotas condecorados, patria de compatriotas ingratos, dulce niño que entonces tampoco supo saber muy bien de terruños y banderas, pero sí de bríos de arrojos y oportunidades con el invasor por afuera.
Empezó como grumete en la corbeta Halcón, como uno más en cientos de soldados en respaldo de operaciones en tierra, como un bisoño y entusiasta marinero a las órdenes del capitán Bouchard y del almirante Brown en la campaña del Pacífico, pertinaz navegante por los mares circunvalando la tierra, la patria no se toca es una idea es un intangible, una patria de compatriotas ingratos pero también una patria de gratos compatriotas, las batallas se sufren en carne propia, y eso sí se toca en docenas de cicatrices que quedan por todo el cuerpo, cumplidor sagaz de las ordenes pasando de pilotín a teniente, de comedido y de conocedor de los amarres y de los mástiles a dar instrucciones más generales.
Y en su corta vida fue entendiendo don Tomás, ese Tomasito curtido, paria el patriota en paria patria, el sentido de dar sin pedir a cambio nada, de entregar sin condiciones de no ceder si no fuera con la muerte, lobo de mar testarudo y subordinado, sargento mayor en el combate de Los Pozos, comandante en las rencillas contra Brasil, comandante de corbeta en las contiendas de Quilmes y Puente Lara, escenarios donde otros lo recuerdan gritando "solo los cobardes se rinden sin pelear, y aquí no reconozco sino argentinos y republicanos, compañeros: arrimen las mechas y ¡Viva la Patria!"
Marino don Tomás Espora, patriota de una patria de patriotas condecorados donde los que deben acordarse se olvidan fácil de los patriotas que juegan el pellejo, prolijo y circunspecto, padre radiante de la familia que armó con María del Carmen Chiclana, comandante de goleta, teniente coronel, comandante general de la marina, héroe de una patria sin héroes, niño castigado por adentro y por afuera nauta completo, grato patriota de una ingrata patria, paria el patriota paria la patria.
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