¿Qué es la civilización mí querido Faustino?
¿Acaso el comportamiento atildado, acaso las formas refinadas?, ¿acaso es establecer el precio de las cosas en los mercados?, ¿leer tal vez, comerciar con valores morales antes que con valores utilitaristas o viceversa?, ¿qué son unos para otros y qué son otros para uno?, ¿es acaso la civilización la pretensión del conocimiento?, ¿una ópera tal vez una sinfonía un concierto?, ¿acaso es la acumulación de conocimiento?, ¿las instrucciones científicas que explican la disposición del universo y todas sus disposiciones complementarias?, ¿es la ilustración tal vez el renacimiento?, ¿acaso es el reconocimiento de los derechos naturales o aún más de los derechos absolutos como la libertad, como la igualdad, como la propiedad, como la seguridad?, ¿reconocer esas entidades en otros tal vez superar inconfesables y miserables prejuicios? O tal vez civilización es ¿reconocer las estrofas de una poesía?, ¿interpretar los mensajes de los silencios o los ecos de los gritos en los cerros de Surimana?, ¿arrancar las contraseñas de un triste silbar de los vientos en Tungasuca o del sonido parejo del agua en los arroyos de Pampamarca?
Querrán volarlo y no podrán volarlo.
Querrán romperlo y no podrán romperlo.
Querrán matarlo y no podrán matarlo.
¿Qué es la barbarie mí querido Faustino?
¿Acaso la libertad en estado natural o las bulas que vienen del imperio sin acentos y sin diptongos?, ¿tal vez el equilibrio entre el hombre y la naturaleza sin interferencias ni intermediarios?, ¿acaso no aceptar valores ajenos, pedir por la igualdad cuando se percibe la injusticia resistir en Vilcabamba?, ¿acaso interpretar diferente el ceremonial y el protocolo? ¿acaso establecer el valor de las cosas y no sus precios en los mercados?, ¿ser analfabeto tal vez aunque honesto o alfabeto y deshonesto?, ¿acaso es entrenar a los chunchos para defender el imperio del otro imperio?, ¿es reclamar lo que no se repartió por los mercados aunque eso signifique la delincuencia?, ¿el conocimiento propio y el natural tal vez?, ¿acaso es interpretar distinto el derecho a la propiedad sin que se respete la propia interpretación?, ¿acaso es reaccionar ante la delincuencia de los que se proclaman a sí mismos civilizados?, ¿acaso una sinfonía autóctona, luchar por los derechos que se tuvieron siempre?, ¿sublevarse tal vez sin posibilidad de revisar los motivos?, ¿reaccionar ante la violación el desamparo el despojo? ¿O tal vez barbarie es pensar distinto que el corregidor contra su justicia mayor y su lugar de lugarteniente de capitán general, alzarse contra el conde de Chinchón, reclamar con unas cuantas palabras?
Querrán descuartizarlo, triturarlo,
Mancharlo, pisotearlo, desalmarlo.
Querrán volarlo y no podrán volarlo.
Porque en tiempos de la guerra de los siete años entre Portugal y España, José Gabriel Condorcanqui fue civilizado, después de ser civilizado el bárbaro indio se rebeló por adentro, después de ser un culto y delicado alumno del colegio San Francisco de Borja, otrora un niño como todos vestido de verde y las insignias del colegio en tafetán colorado, civilizado para interrumpir civilizaciones aunque a lo que hizo después le hayan llamado barbarie, barbarizado para interrumpir aberraciones, solamente en una lucha de dos imperios en la dominación española, civilizado fue y reconoció la autoridad de la Corona, anduvo por ahí diciendo que su intención no era ir en contra del rey sino en contra del «mal gobierno» de los corregidores, demasiados y cambiantes intendentes que mataron en nombre de reyes que no los autorizaron, para trasladar la riqueza y controlar a unos cuantos indios, bárbaro fue llamado por sus rebeliones con el apoyo de otros curacas, de mestizos bien nacidos y algunos criollos, andando por abolición tanto del reparto como de la alcabala, la aduana y la mita del Potosí.
Porque en esos tiempos los otros los que hablaron de la civilización fueron la barbarie, y en especial ese 18 de mayo de 1781, en la Plaza de Armas del Cusco esos que portaron la Biblia y sus manos y la sífilis donde ya se sabe, Tupac Amaru II penúltimo cacique rebelde fue obligado, tal y como señalaba la sentencia, a presenciar la ejecución de toda su familia, porque después de pasar por la barbarie los de la civilización de ese imperio lejano lo destrozaron cuanto pudieron por adentro y por afuera, por adentro y en su presencia ejecutaron a sus aliados y amigos, a su esposa y a sus dos hijos, en ese orden, por afuera le cortaron la lengua, fue torturado para arrancarle información acerca de sus compañeros de rebelión, infructuosamente, se le intentó descuartizar vivo atando cada una de sus extremidades a sendos caballos, de manera inútil, por lo que finalmente se optó por decapitarlo y posteriormente despedazarlo, se le dislocaron brazos y las piernas junto con la pelvis, su cabeza fue colocada en una lanza exhibida en Cuzco y Tinta, sus brazos en Tungasuca y Carabaya, y sus piernas en Livitaca y en Santa Rosa.
Mancharlo, pisotearlo, desalmarlo.
Querrán volarlo y no podrán volarlo.
Dos caras de una moneda, la civilización la barbarie.
No comments:
Post a Comment