Descripción no autorizada del Ucumar para armar la leyenda más completa en la tradición oral que en los libros para mis hijos en épocas en que las autorizaciones pasaron a la historia gracias a las redes sociales por supuesto, los ojos saltones redondos profundos y verdes parecen dos terones inmensos bolonchos de alabastro de cristal transparentes, esmeraldas tipo agüita esas bolitas que son sus faroles como bolillas de niños con temores, tiesas esferas como que se las hubiera tragado y hubieran desembocado justo ahí, donde por el aspecto general se prestan para que un escalofrío lo recorra a uno desde las piernas a la nuca, es el pánico que produce desde abajo hacia arriba, es que además por esa presión que se ve que tiene en su cabeza por la sangre que hierve desde su pecho, resaltan también de la misma manera que esos ojos dos inmensos colmillos dos incisivos en medio de otros blancos y manchados dientes desordenados corroídos y amontonados que sobresalen de su hocico de oso pocas pulgas y malformado, como huesos que despuntan de esa jeta con pelos a los costados que desde las quiscas de su cabello sucio y terso bajan con la forma de patillas naturales que en curvas desprolijas terminan en los pelos de su propia trompa como si fueran un lunar peludo o puro pelo sin lunares nadie se atrevería a indagar en esa espesura, menos niños con cargos de conciencia y desconfianzas justo ahí donde por el aspecto general llevan a que un espasmo lo recorra a uno desde el cogote a los perniles con la forma de un escalofrío frío y parejo, es la pavura que produce desde arriba hacia abajo, los pómulos saltones también y arriba de sus rectos maxilares completan la cabeza y su más pasmoso mecanismo de defensa chica la cara para tamaña caja como si se tratara de una trituradora de un hueco con dientes, de una máquina de tracción muy grande y muy fuerte como si se tratara de un trapiche que puede reducir lo orgánico pero también lo inorgánico del alimento que se consigue, como bocados de hombres que atragantan con las partes de los miembros que van perdiendo, como tacos de fieras que se resisten de carroña que completa su alimento, y encima digerirlo dirigiéndolo después de masticarlo en esa dirección que termina en esa panza inmensa, justo ahí donde por el semblante ordinario esa barriga y ese pupo mugriento contribuyen a que un estremecimiento lo recorra a uno desde las patas al occipucio, en ese espanto que produce desde abajo hacia arriba, las zancas cortas con lamparones con callos y sus manos largas carnosas musculosas ulcerosas y regordetas las uñas largas quebradas y mugrientas parecen el vómito de un monstruo parecido que grita y hace arcadas brincando con esos apéndices de grasa de cuero y de pelos que utiliza para caminar y rascarse cada punto de su cuerpo desproporcionado justo en los lugares donde por todo su aspecto se prestan a que una palpitación lo recorra a uno desde la cerviz a los tarsos temblando expectante sorprendido, en ese espanto que produce desde arriba hacia abajo, su grueso y largo bimbím su amigo con la forma de boa pitón que nunca entra en garrampa y dos inmensos testículos confirman su virilidad, los instrumentos exagerados con los que micciona y copula en cualquier lugar del pedemonte, compaginan la vastedad la redondez y la condición de circunferencia concéntrica de esa inmensa barriga que inflada con forma de pera gigante casi toda una superficie sin pelos, liquidan a que un estremecimiento lo recorra a uno desde las piernas al occipucio, de arriba hacia abajo, después de todo es el Ucumar aunque ande de capa caída y se encuentre muy triste porque las vírgenes hoy son muy escasas.
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Wednesday, March 16, 2011
rescate de leyendas de cronopios populares que están más en la boca de cronopios y famas
Descripción no autorizada del Ucumar para armar la leyenda más completa en la tradición oral que en los libros para mis hijos en épocas en que las autorizaciones pasaron a la historia gracias a las redes sociales por supuesto, los ojos saltones redondos profundos y verdes parecen dos terones inmensos bolonchos de alabastro de cristal transparentes, esmeraldas tipo agüita esas bolitas que son sus faroles como bolillas de niños con temores, tiesas esferas como que se las hubiera tragado y hubieran desembocado justo ahí, donde por el aspecto general se prestan para que un escalofrío lo recorra a uno desde las piernas a la nuca, es el pánico que produce desde abajo hacia arriba, es que además por esa presión que se ve que tiene en su cabeza por la sangre que hierve desde su pecho, resaltan también de la misma manera que esos ojos dos inmensos colmillos dos incisivos en medio de otros blancos y manchados dientes desordenados corroídos y amontonados que sobresalen de su hocico de oso pocas pulgas y malformado, como huesos que despuntan de esa jeta con pelos a los costados que desde las quiscas de su cabello sucio y terso bajan con la forma de patillas naturales que en curvas desprolijas terminan en los pelos de su propia trompa como si fueran un lunar peludo o puro pelo sin lunares nadie se atrevería a indagar en esa espesura, menos niños con cargos de conciencia y desconfianzas justo ahí donde por el aspecto general llevan a que un espasmo lo recorra a uno desde el cogote a los perniles con la forma de un escalofrío frío y parejo, es la pavura que produce desde arriba hacia abajo, los pómulos saltones también y arriba de sus rectos maxilares completan la cabeza y su más pasmoso mecanismo de defensa chica la cara para tamaña caja como si se tratara de una trituradora de un hueco con dientes, de una máquina de tracción muy grande y muy fuerte como si se tratara de un trapiche que puede reducir lo orgánico pero también lo inorgánico del alimento que se consigue, como bocados de hombres que atragantan con las partes de los miembros que van perdiendo, como tacos de fieras que se resisten de carroña que completa su alimento, y encima digerirlo dirigiéndolo después de masticarlo en esa dirección que termina en esa panza inmensa, justo ahí donde por el semblante ordinario esa barriga y ese pupo mugriento contribuyen a que un estremecimiento lo recorra a uno desde las patas al occipucio, en ese espanto que produce desde abajo hacia arriba, las zancas cortas con lamparones con callos y sus manos largas carnosas musculosas ulcerosas y regordetas las uñas largas quebradas y mugrientas parecen el vómito de un monstruo parecido que grita y hace arcadas brincando con esos apéndices de grasa de cuero y de pelos que utiliza para caminar y rascarse cada punto de su cuerpo desproporcionado justo en los lugares donde por todo su aspecto se prestan a que una palpitación lo recorra a uno desde la cerviz a los tarsos temblando expectante sorprendido, en ese espanto que produce desde arriba hacia abajo, su grueso y largo bimbím su amigo con la forma de boa pitón que nunca entra en garrampa y dos inmensos testículos confirman su virilidad, los instrumentos exagerados con los que micciona y copula en cualquier lugar del pedemonte, compaginan la vastedad la redondez y la condición de circunferencia concéntrica de esa inmensa barriga que inflada con forma de pera gigante casi toda una superficie sin pelos, liquidan a que un estremecimiento lo recorra a uno desde las piernas al occipucio, de arriba hacia abajo, después de todo es el Ucumar aunque ande de capa caída y se encuentre muy triste porque las vírgenes hoy son muy escasas.
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