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Tuesday, March 29, 2011

bailecitos durante la colonia, coloniaje libertinaje y traiciones

Gato del escondido en las guerras de los chismes.
Como en Desamaría la samaritana lleva el cántaro a su fuente pero no es agua viva y cristalina lo que lleva y trae sino vino bueno cuanto puede, si no es vino algún brebaje o bebida espirituosa que afloja temperamentos y genios, va y viene entre godos y patricios en el baile del descanso, entre reclutas y civiles dando las vueltas del gato del escondido, escondiendo a unos lo que se muestra a otros, mostrando a unos lo que se esconde a otros entre avances y zapateos, entre mestizos gringos y unos pocos mulatos las guerras y las guerrillas se van ganando o perdiendo, la gentil dama graciosa y agraciada se esconde y se muestra donosa en las esquinas del patio y cubre su cara con un pañuelo de Asturias, como en Desamaría en los fortines del general Joaquín de la Pezuela después de Vilcapugio y Ayohuma, la hija de samaria lleva el cántaro a la fuente de su señor que no es el Señor sino Martín Miguel el de las milicias de los gauchos.
No es agua viva y cristalina lo que lleva, es comida y es bebida y lo que pueda pasando por sirvienta de los señores oficiales, aunque sucia y mugrienta es bella por sus pocos años, lleva el cántaro a su fuente mientras escucha lo que luego repite y anota, es la información la fuente la inquisición que se desmenuza, como se desgrana el choclo usado como un abalorio que le sirve para contar ausentes y presentes, es su memoria su cántaro en la revista de los cuarteles, mientras paciente se pasa juntando los granos en bolsas diferentes, rara fuente raro cántaro por lo que reniega Pezuela que dice los gauchos nos hacen casi con impunidad una guerra lenta pero fatigosa y perjudicial, a todo esto se agrega otra no menos perjudicial que es la de ser avisados por horas de nuestros movimientos y proyectos por medio de los habitantes de estas estancias y principalmente de las mujeres, cada una de ellas es una espía vigilante y puntual para transmitir las ocurrencias más diminutas de éste Ejército, dice y sospecha, como en Desamaría la samaritana lleva el cántaro a su fuente, las guerras se hacen también con palabras con proclamaciones y omisiones.
Como allá la buena samaritana señora y patricia la dama que fue mejor salteña, María Loreto Sánchez Peón, mujer de Pedro José Frías Castellanos nativo de San Carlos que perdió una pierna en la batalla de Tucumán, lleva el cántaro a su fuente cuando vende pan pasteles y alfajores a la gente del ejército realista, dando vueltas y vueltas como en el gato del escondido para tomar y pasar información al coronel Luis Burela, no es agua viva y cristalina lo que lleva y trae, sino vino bueno cuanto puede, si no es vino algún brebaje o bebida espirituosa que afloja temperamentos y genios y más que nada la lengua de los que hablan por unas cuantas monedas, va y viene entre godos y patricios en el baile del descanso, escuchando chismes de poca monta cuando hay tregua en la pelea, recogiendo información crucial en las batallas, patrañas y embustes y franquezas, ella deja notas en el hueco de un árbol a orillas del río Arias, donde sus criadas yendo y viviendo con la excusa del lavado de la ropa, dejan los mensajes y retiran instrucciones mientras caminan y cantan por las orillas del río para el lavado de la ropa o para conducir el agua para el servicio doméstico, la salteña lleva el cántaro a la fuente de su señor que no es el Señor sino Martín Miguel el de las milicias de gauchos a quien le sirven las palabras, palabras sueltas o frases en los papeles y también en el ruedo de su pollera, ella bien sabe que las guerras se ganan y se pierden con la cantidad de soldados y de armas, pero también con los secretos las astucias y las perfidias.

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