Cronopio que camina y camina para no convertirse en fama golpeador o machista, el día que confirmó que su mujer le estaba metiendo los cuernos dio un profundo suspiro sintió que un escalofrío le bajó desde la nuca a las rodillas y percibiendo esos temblores débiles imperceptibles leves decidió internarse en las calles de la ciudad que desde entones fue recorriendo varias veces una y otra vez de todas las veces, decidió caminar como camina desde entonces y lo hizo mordiéndose como se los muerde ahora mordiéndose los labios intentando contener sus decepciones la mismas decepciones que vienen y van en la vida con las personas, queriendo dominar sus broncas las mismas que van y vienen con las personas con los límites que traspasan las mismas personas con sus impotencias que se repiten que desaparecen que vuelven a repetirse, tratando de entender con un ejemplo aquello que un buen tipo nunca debe propasarse con una mujer por más puta que esta sea se fue acordando como se va acordando cada vez como se va acordando ahora no de quien se lo dijo pero sí lo que le dijo el que le dijo a él casi un niño como entonces fuera con veintidós años con cinco de casado con hijos y sin manuales para leer las pertinentes lecciones, el que le dijo lo que le dijo que hay muchos que dicen que opinan pero que no ayudan ni escuchan mientras caminó como camina una cuadra y otra cuadra mientras pasó como pasa de una tras otra y tras otras cuadras veredas donde se detiene y llora rincones y alcantarillas donde descansa y afloja sumideros que atraviesa con sus pasos albañales que quedan atrás como los problemas con la sensación que una buena cachetada a ella o una buena trompada al pata i lana hubieran corregido rápido esa situación insostenible para él porque a lo mejor los otros la sostienen, pasando por sendas cordones parquizados con bancos para sentarse por senderos que luego se convierten en calles por huellas que terminan en atajos como se sostienen otras situaciones que hacen llorar cerrar los puños aguantar tragarse las palabras, se fue internando como se interna en bulevares primero sosteniendo lo insostenible que aunque lo fuera no justificó la denigración cuando entonces hubiera querido gritarlo, ni malo ni bueno solamente es un tipo caminando sin sentir cansancio como camina, ni el roce en la suela de sus zapatos con los montículos en las veredas con los desniveles formados por la desidia de la gente que rompe azulejos o por las raíces de algún árbol añejo buscando el aire en la superficie ese árbol que rompe baldosas y está protegido por los tipos de las juntas vecinales, caminó por horas como camina y aprovechó como aprovecha los accidentes del itinerario para matar el tiempo antes de fijarse en los suyos, cualquier tipo es cornudo no es para andar haciendo escándalos como no los hace, y descubrió como descubre cada día cómo una plaza puede sustituir a docenas de sicólogos con sus cuadriláteros llenos de gente y sustituir docenas de casas de ruidos con niños caprichosos molestando que no son propios y padres haciéndose los distraídos que no es él ni las mujeres que tuvo, que un plaza es un lugar habitable como las casas que no tiene aunque se esté y la intemperie sea como la del patio de esas casas un lugar de viejos tomando sol y de vendedores ambulantes haciendo de las suyas, descubrió como descubre cada vez baños públicos que suplen los de los bares que tienen carteles solo para clientes y plazoletas con fuentes de agua pura y cristalina, el día que confirmó que su mujer le estaba metiendo los cuernos dio un profundo suspiro sintió que un escalofrío le bajó desde la nuca a las rodillas y percibiendo esos temblores débiles imperceptibles leves supo que esa fue una buena salida para evitar la violencia como lo sabe ahora más que entones, desde ese día hoy se cumplen cuarenta años, y él anda todavía y camina siempre va y vuelve como fue y volvió cientos de veces en inviernos o veranos con lluvias o con sol con vientos o sin vientos, va y viene con cada problema que tiene, no va a ningún lado no vuelve de ningún lado, simplemente camina cada vez que tiene que manejar una impotencia, no va a ningún lado ni viene de ninguno él aprendió que esa es su forma de dominar así su violencia.
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Wednesday, February 16, 2011
cronopios que se olvidan porqué lo hacen pero lo hacen igual y famas que también
Cronopio que camina y camina para no convertirse en fama golpeador o machista, el día que confirmó que su mujer le estaba metiendo los cuernos dio un profundo suspiro sintió que un escalofrío le bajó desde la nuca a las rodillas y percibiendo esos temblores débiles imperceptibles leves decidió internarse en las calles de la ciudad que desde entones fue recorriendo varias veces una y otra vez de todas las veces, decidió caminar como camina desde entonces y lo hizo mordiéndose como se los muerde ahora mordiéndose los labios intentando contener sus decepciones la mismas decepciones que vienen y van en la vida con las personas, queriendo dominar sus broncas las mismas que van y vienen con las personas con los límites que traspasan las mismas personas con sus impotencias que se repiten que desaparecen que vuelven a repetirse, tratando de entender con un ejemplo aquello que un buen tipo nunca debe propasarse con una mujer por más puta que esta sea se fue acordando como se va acordando cada vez como se va acordando ahora no de quien se lo dijo pero sí lo que le dijo el que le dijo a él casi un niño como entonces fuera con veintidós años con cinco de casado con hijos y sin manuales para leer las pertinentes lecciones, el que le dijo lo que le dijo que hay muchos que dicen que opinan pero que no ayudan ni escuchan mientras caminó como camina una cuadra y otra cuadra mientras pasó como pasa de una tras otra y tras otras cuadras veredas donde se detiene y llora rincones y alcantarillas donde descansa y afloja sumideros que atraviesa con sus pasos albañales que quedan atrás como los problemas con la sensación que una buena cachetada a ella o una buena trompada al pata i lana hubieran corregido rápido esa situación insostenible para él porque a lo mejor los otros la sostienen, pasando por sendas cordones parquizados con bancos para sentarse por senderos que luego se convierten en calles por huellas que terminan en atajos como se sostienen otras situaciones que hacen llorar cerrar los puños aguantar tragarse las palabras, se fue internando como se interna en bulevares primero sosteniendo lo insostenible que aunque lo fuera no justificó la denigración cuando entonces hubiera querido gritarlo, ni malo ni bueno solamente es un tipo caminando sin sentir cansancio como camina, ni el roce en la suela de sus zapatos con los montículos en las veredas con los desniveles formados por la desidia de la gente que rompe azulejos o por las raíces de algún árbol añejo buscando el aire en la superficie ese árbol que rompe baldosas y está protegido por los tipos de las juntas vecinales, caminó por horas como camina y aprovechó como aprovecha los accidentes del itinerario para matar el tiempo antes de fijarse en los suyos, cualquier tipo es cornudo no es para andar haciendo escándalos como no los hace, y descubrió como descubre cada día cómo una plaza puede sustituir a docenas de sicólogos con sus cuadriláteros llenos de gente y sustituir docenas de casas de ruidos con niños caprichosos molestando que no son propios y padres haciéndose los distraídos que no es él ni las mujeres que tuvo, que un plaza es un lugar habitable como las casas que no tiene aunque se esté y la intemperie sea como la del patio de esas casas un lugar de viejos tomando sol y de vendedores ambulantes haciendo de las suyas, descubrió como descubre cada vez baños públicos que suplen los de los bares que tienen carteles solo para clientes y plazoletas con fuentes de agua pura y cristalina, el día que confirmó que su mujer le estaba metiendo los cuernos dio un profundo suspiro sintió que un escalofrío le bajó desde la nuca a las rodillas y percibiendo esos temblores débiles imperceptibles leves supo que esa fue una buena salida para evitar la violencia como lo sabe ahora más que entones, desde ese día hoy se cumplen cuarenta años, y él anda todavía y camina siempre va y vuelve como fue y volvió cientos de veces en inviernos o veranos con lluvias o con sol con vientos o sin vientos, va y viene con cada problema que tiene, no va a ningún lado no vuelve de ningún lado, simplemente camina cada vez que tiene que manejar una impotencia, no va a ningún lado ni viene de ninguno él aprendió que esa es su forma de dominar así su violencia.
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